17 de agosto de 2017

Tres partidos para empezar a rodar

En estas fechas nuestra Selección ha jugado ya tres partidos preparatorios para el Eurobasket de este año, cuya fase de grupos jugará en Cluj (Rumanía), frente a Croacia, Hungría, República Checa, Montenegro y el país anfitrión. 

Tres partidos frente a Túnez, Bélgica y Venezuela. Nada nuevo, aunque el partido ante Bélgica se saldó con una derrota de escándalo (-18) y la grave lesión de Llull. De hecho, quizá esto sea lo más reseñable. 

En cuanto a juego, normal que todavía no sepamos muy bien a lo que vamos. Hay dudas, como siempre o casi siempre, sobre todo con la defensa y el tiro exterior. Supongo que notaremos mucho la falta de Claver (sí, no os riáis, que en los dos últimos campeonatos ha defendido muy bien a los treses altos) y de Rudy. Y también parece que vamos a sufrir con el tiro exterior, lo cual tampoco es nuevo. Aunque también sería razonable pensar que, con la batería de pivots que tenemos, se debería dominar el rebote con solvencia y salir corriendo como balas y lo del tiro podría hasta llegar a ser secundario. 

Esperemos que esta imagen no sea la del Campeonato


Hay bajas: Claver, Rudy, Reyes, Ribas, Mirotic... quizá demasiadas, pero no hay miedo mientras tengamos a Gasol. A Pau, se entiende, que a Marc ya le tuvimos y se saldó con un bronce que subo a poco (vale, estaba Orenga por medio). Con 37 años cumplidos sigue siendo más de medio equipo. 

Reconozco que no entiendo cómo Navarro puede ir convocado después de los últimos dos años que lleva. O tres años, quizá. Pero la cosa es que la lesión de Llull puede cambiar las cosas y Navarro puede estar llamado a dar minutos importantes, ya que Abrines está bastante desaparecido y detrás de estos dos hay más bien poco. 

Otra cosa que no me gusta: la dirección de juego. Reconozco que soy un hater de Ricky, pero es que sigue tirando (y metiendo) más bien poco y eso nos pasará factura cuando las defensas tengan tiempo de plantarse. Y lo mismo parece que han visto, por fin, en Minnesota y lo han empaquetado a la capital de los mormones. 

Pero es que el Chacho abusa mucho del bote y está ralentizando mucho el juego. Eso también nos pasará factura cuando las defensas estén formadas, aunque éste sí que podrá abrir un poco el campo con tiros lejanos. 

Llull no ha explotado en la Selección como ha hecho en el Madrid. Seguramente porque aquí se le pide otra cosa y el reparto de minutos no le favorecía. Una pena, porque tenía ganas de ver qué podía hacer en su plenitud, sin Rudy y con un Navarro crepuscular. 

Solo nos queda encomendarnos a Scariolo y a su plan. Sufrir al principio, ante selecciones y estrellas de calibre: Saric y Bogdanovic en Croacia; Dubljevic y Vucevic en Montenegro (un juego interior tan potente como el nuestro); Satoransky, Hanga... Aunque luego también hay un buen puñado de ausencias de relumbrón que nos pueden favorecer: Jokic, Bjelica, Markovic, Vesely, Parker, Gobert, Gallinari.... 

Me parece que estamos ante un Eurobasket bastante igualado, aunque seguimos aspirando a todo.

Sobre todo mientras tengamos a Gasol con nosotros. Al bueno. A Pau.

De las ventanas FIBA tocará hablar un poco más adelante, y de cómo vamos a gestionar las clasificaciones a los grandes campeonatos, a partir de ahora.

30 de julio de 2017

Campeonas de Europa

No tengo perdón. 

Resulta que las chicas han ganado en Checoslovaquia (bueno, la República Checa) su tercer título de Europa de baloncesto, siguiendo con una racha digna de las mejores Selecciones de la Historia y a la altura de nuestros chicos. 

Bronce en 2001, 2003, 2005, 2009 y 2015
Plata en 2007
Oro en 2013 y 2017

En el período 2001 - 2017, solo han quedado fuera del podio en una ocasión (2011). 

Además, son las vigentes subcampeonas del mundo y olímpicas.  



La cosa no es solo que hayan ganado el campeonato, sino que lo han hecho de una forma casi inmaculada y habiendo perdido solo ante las anfitrionas checas en el último partido del grupo (63 - 67) en el que ninguno de los dos equipos se jugaban nada, estando ya clasificadas las españolas y eliminadas las checas. 

Por el camino quedan las palizas a Hungría (62 - 48 con 17-12 de Lyttle), Ucrania (76 - 54, con 26-8-5 de Torrens y 16-18 de Lyttle), Letonia en cuartos de final (67 - 47, con 20-9-3 de Torrens), Bélgica en semis (68 - 52, con 20-10-2 de Torrens). 

En la finalísima el rival era Francia, subcampeonas en 2013 y 2015, bronce en 2011 y oro en 2009, y que también venían de hacer un campeonato excelso (+27 en cuartos, +22 en semis). 

El resultado lo dice todo: 71-55 con Lyttle (18-8) cubrienndo un día más gris de Torrens. 

¿Cuáles han sido los dos denominadores comunes del campeonato? Pues las enormes palizas infligidas a los rivales y el juego elegante y demoledor de Alba Torrens, que con 190 cm de altura se mueve por la pista como una danzarina, no en vano ha sido declarada MVP del campeonato. 

Pues parece buena...


Y, por supuesto, Lucas Mondelo, nuestro seleccionador nacional, que ha conseguido un equipo coral que asume que Alba Torrens y, en menor medida Sancho Lyttle (ejemplar compromiso de la nacionalizada), son las puntas de lanza, pero también que cualquier secundaria está capacitada para coger el relevo y asegurar la victoria. 

Mención especial para Laia Palau, 37 años, récord de internacionalidades con la zamarra roja de España (262), por encima de otra leyenda como Valdemoro (258), Ferragut (253) y Cebrián (252). 



¡Enhorabuena, campeonas!

7 de julio de 2017

Cultura del esfuerzo

Final sorprendente en la Liga Endesa. El Real Madrid, que había dominado con cierta solvencia la temporada hasta la Final a Cuatro, se vio superado en cuatro partidos por el Valencia Basket, que ha superado el mazazo de la pérdida de una final europa que tenía ganada frente a Unicaja. 

Un equipo trabajado por Pedro Martínez, aquel que ganara la Copa Korac en la Prehisteria del baloncesto, allá por 1990, con una seña de identidad basada en el esfuerzo (Cultura del esfuerzo pone en su camiseta, no lo olvidemos) y peones no exentos de calidad. 

Un EQUIPO con todas las letras, que se enfrentó a otro más basado en las individualidades y que estaba roto desde la derrota en la Final a Cuatro. Hay que ver cómo puede cambiar un equipo y cuánto pueden cambiar unos jugadores, en tan poco tiempo.



El primer título de un equipo. El primer título de muchos jugadores que se han enfrentado de tú a tú a otros aparentemente mucho más experimentados y preparados para estos lances, pero que tras la primera y trabajada victoria en Madrid, naufragaron de forma tremenda en los siguientes tres choques, hasta que el título se les escapó de las manos. Esta vez ni siquiera un estratosférico Llull fue suficiente para dejar el título en la capital.

Una derrota sin paliativos del Real Madrid. Mejor dicho, una victoria incontestable del Valencia Basket. Desde el dominio del juego de Pedro Martínez sobre Pablo Laso, pasando por la intensidad y calidad de San M, Rafa Martínez (eterno capitán), Luke Sikma (hijo de la leyenda de Seattle Supersonics y Milwaukee Bucks), Will Thomas, Guillem Vives, Antoine Diot, Pierre Oriola... 



Enfrente apenas Sergio Llull y algunos destellos puntuales. Rudy Fernández pareció toda la temporada, sobre todo al final, más ex-jugador que nunca. Anthony Randolph defraudó en los momentos calientes, más allá que como fabricante de gorros de bella factura, pero no ha sido eso por lo que se le ha fichado. Othello Hunter ha ido de menos a más en la temporada. Nocioni, Maciulis, Taylor, tres aleros que por unas u otras razones no han estado a la altura de las expectativas... 

Pero si hay alguien que ha fracasado con todas las letras ha sido Luka Doncic. Deslumbrante en muchos momentos de la temporada, su bajón de juego ha coincidido con el momento culminante de la temporada. Otra vez la Final Four fue su punto de inflexión. Desde ese momento nunca parecieron más frágiles sus 18 años. En el peor momento. 

Hale, ya pasó. Ea, ea.


Y si hay alguien que ha triunfado ha sido Bojan Dubljevic. El gigante montenegrino con pinta de hipster que ha hecho un roto en la zona en cada uno de los partidos de la Final y al que Pedro Martínez ha sabido dosificar con maestría. Y parece que, a pesar de los ofertones mareantes que podrá recibir, se va a quedar un ratito más con nosotros.



Sí, Valencia Basket ha sido un justo ganador de la Liga Endesa 16/17, ganando plaza por derecho propio para la Euroliga de la próxima temporada 

¿Y Pedro Martínez? Pues ha dicho adiós. O le han dicho adiós, no lo sé muy bien. No es la primera vez que pasa que el entrenador del equipo campeón no sigue, pero tampoco es algo habitual que digamos.... Incompatibilidad de caracteres, podríamos decir. 

 


¿Y el Barça? Uy, eso da para una entrada propia.

27 de junio de 2017

Too much firepower

Demasiada potencia de fuego. 

Este sería, quizá, el resumen perfecto de las Finales NBA de este curso baloncestístico 2016-17 en el que los Golden State Warriors se han coronado campeones por segunda vez en tres años, con un record de 16-1 en las eliminatorias que es el mejor de la Historia NBA, por encima del 12-1 del fo´fo´fo´ de Moses Malone y del 15-1 de los Lakers. 




Y no me cabe duda de que hubiera podido ser un 16-0 a poco que se hubieran puesto las pilas en el segundo partido en Cleveland. 

113-91
132-113
118-113
116-137
129-120

No está mal. Un solo tanteo por debajo de los cien y todos los demás por encima de 110. Una diferencia abismal con la final de los Spurs de 1999 en la que no hubo un solo marcador por encima de los cien puntos. 

Así que la cosa ha tenido que ser espectacular, con un intercambio de golpes brutal hasta que uno de los dos rivales hincara la rodilla en tierra para no levantarse más. Y ese ha sido Cleveland, que evidentemente no ha podido mantener el tipo, lastrado por los malos partidos de Korver y Deron Williams, fichados precisamente para añadir potencia de fuego a un equipo que en el Este no ha tenido rival aún cuando se han dejado llevar al final de temporada y perdieron el factor cancha a favor de los Celtics (de poco les sirvió a los Orgullosos Verdes, derrotados 4-1 con Thomas lesionado). 

Especialmente castigado ha salido Kevin Love, muy lejos ya del caché que tenía cuando era de los que cortaban el bacalao en la Liga cuando estaba en los Wolves. En menor medida, Kyrie Irving, porque se ha visto superado en todo momento salvo excepciones puntuales. 

¿Y Lebron? A lo suyo, hacer historia promediando por primera vez un triple doble en una final NBA. Me cuesta todavía tragarle, pero es sin duda uno de los más grandes, a la altura de Jordan y Magic, superando a Bird. 

En el otro bando, un auténtico equipazo: Green, Thompson, Curry... y Durant. ¡Qué fácil hace el baloncesto este tío! En cuatro zancadas se planta en el campo de ataque y se calza un triple de 9 metros como quien hace una bandeja. Si ya los Warriors eran un equipo espectacular, con Durant es simplemente imbatible a una serie a siete partidos. 



Recuerdo grandes equipos, corales (Spurs, Celtics) o individualistas (los Lakers de Jackson, O´Neal y Bryant), pero pocos con la capacidad de romper los partidos como estos Warriors. Desde la revolución que supusieron los Suns o, en el siglo pasado los Warrios de Hardaway, Mullin y Marculionis, no ha habido un equipo con un impacto tan grande en el baloncesto. 

Evidentemente, cuando te apoyas en personajes como aquellos de los que estamos hablando, todo es más fácil. Aunque también ha habido sonoros fracasos al implementar tantos egos (los Lakers de 2004 o de 2013, por ejemplo. 

Si son inteligentes, que lo parece, y mantienen el núcleo del equipo, tenemos dinastía para rato. Y lo peor es que los demás equipos ni siquiera están cerca de hacerles sudar.

22 de mayo de 2017

La importancia de tener un entrenador

La F4 de la Euroliga de baloncesto terminó ayer en Estambul con la coronación del Fenerbahce por primera vez en su Historia, que aplastó (80-64) al Olimpiacos de Spanoulis (sí, otra vez en la final). 

Por el camino se quedó el CSKA, que tuvo el partido ganado frente a los griegos. Y también por el camino se quedó el Real Madrid, que venía de quedar primero en la Liga a doble vuelta y de eliminar al Darussafaka, otro equipo turco, pero que nunca pudo hacer frente al Fenerbahce en la semifinal del viernes.

El Real había dominado con solvencia (23-7, +232), solo arrimado por el CSKA (22-8, +253). En contraste, el fracaso del Barcelona (12-18) en el puesto undécimo. 

¿Que tú me vas a entrenar a mí? Anda, aparta de aquí, chaval


No sería porque el Fenerbahce ya había avisado eliminando al Panathinaikos con el factor cancha en contra. Ni porque jugaba en Estambul, su casa, con el ambientazo que allí se monta cuando juega un equipo turco (las dos actuaciones decentes de la selección turca fueron en el Eurobasket de 2001 y en el Mundobasket de 2010, ambas en su país). 

Pero todo eso palidece cuando se pone en la balanza el nombre de Zeljko Obradovic. Un señor de Serbia con cara de pocos amigos (muchos señores de Serbia que se dedican a esto son malencarados) que lleva ganando Euroligas desde 1992, año en el que aquel triple de Djordjevic se clavó como un puñal en el corazón de la Penya. 

Pero este señor es agradecido, así que devolvió el favor a los verdinegros allá por 1994 (Corny Thompson, Harold Pressley, Ferrán Martínez...) contra el Olimpiacos. 

Y en el 95 hizo campeón al Real Madrid de Sabonis y Arlauckas (y de Antúnez y García Coll como titulares, no lo olvidemos), Cargol, Antonio Martín y demás. 

Luego, cinco más con el Panathinaikos (2000, 2002, 2007, 2009, 2011), en dura pugna con otro grande Ettore Messina. Para el recuerdo cómo desactivo al Barcelona flotando descaradamente a Ricky Rubio.

Para terminar, ha hecho campeón al Fenerbahce dominando a los entrenadores rivales, empezando por el bueno de Pablo Laso y a un Real Madrid que no es tan bueno como parece, dependiendo demasiado de lo que hacen Llull y Doncic (Rudy parece cada vez más un exjugador). 

¿Malencarado yo?


¿En serio Reyes no merece ni un minuto cuando te crujen en los rebotes? ¿En serio Nocioni no tiene que ir ni convocado? ¿Dónde estaban Ayón y Randolph? 

Pero Obradovic y su equipo no pararon ahí y detuvieron al grandioso Spanoulis (algo menos grandioso ayer, por cierto). 

Nueve títulos en 25 años. No esta mal para un señor de Serbia bastante malencarado.