31 de agosto de 2013

No me atrevo a soñar

Ha terminado la gira de preparación de la Selección de cara al Eurobasket de Eslovenia, que se celebrará entre el 4 y el 22 de este próximo mes de setiembre (sí, hoy es 31 de agosto y algo bueno se va...)

Una fase de preparación que ha terminado con un balance de 8 victorias y 0 derrotas, jugando contra Polonia, Alemania, Francia (dos veces, una de ellas fuera de casa), Macedonia (dos veces) y Gran Bretaña (dos veces), de los que ya hemos comentado los dos primeros partidos (Polonia y Alemania).

Después, doble enfrentamiento con Macedonia (66-61 y 77-55), en los que España dio la sensación de controlar siempre el ritmo de partido y en los que se vio que Macedonia tampoco es la de hace dos años, a pesar de McCalebbsky. 

Este doble enfrentamiento dio paso a los partidos frente a Francia, uno en casa y otro fuera, con sabor a revancha. En el partido de casa, sin Tony Parker, España ganó con solvencia (85-76). En el partido de allá, sobrevivió a la exhibición del base de los Spurs, venciendo 85-84 gracias a un enorme Marc Gasol. Si yo fuera francés me lo haría mirar, porque llevan ya unos cuantos años de machaques morales frente a los nuestros.

Luego, Gran Bretaña dio guerra durante 30 minutos del primer choque (80-67) y fue simplemente arrasada en el segundo (100-46).  ¡Ah! Y Gibraltar español, porsiaca...

Así que 8-0 y para Eslovenia como la única selección que ha ganado todos sus partidos de preparación. Pero bueno, como siempre en estos años, los rivales eran más o menos asequibles y todos menos uno se jugaron en casa, con público y arbitraje a favor. 

Con todo y con eso, hay una serie de consideraciones y confirmaciones, que ayer estuve discutiendo con mi buen Grimnebulin. A saber:

  • Empiezo a ver un sentido a lo que hace Orenga. Parece una apuesta clara a crear a partir de los bases, generando situaciones de ventaja aprovechando su manejo de balón y visión de juego. 
  • Orenga ha probado cosas, muchas, independientemente de la marcha de los partidos. Ha jugado con Gasol y Rey juntos; ha jugado con tres bases, un alero y Gasol; ha jugado con Claver, Aguilar y Gasol...
  • Todo acaba y empieza con Gasol. Es el principio y el fin de esta Selección. Xavi Rey ha demostrado poco, aparte de que corre la pista muy bien. Esto es lo más preocupante, porque se ha demostrado que si los habituales Pau, Ibaka y Reyes no van, lo que hay detrás es un erial. Preocupa, porque Marc ya ha dado señales de querer borrarse este año y, aunque al final ha dado marcha atrás, lo mejor que se vislumbra en el futuro sin contar a los ya citados, es el joven Hernangómez (2,11 y 19 años) que, esperemos, aprenderá un huevo con Aito en el Cajasol. 
  • Derivado directamente de lo anterior, España ha tenido una fragilidad reboteadora que asusta, agravada en los minutos de descanso de Big Marc. Rey ha fracasado en el control de la zona propia, mientras que los rebotes que se han capturado han sido a precio de oro. ¿Qué va a pasar cuando los tiros no entren? ¿O cuando selecciones como Grecia, Lituania o Montenegro pongan centímetros y kilos en la zona? ¿O cuando nos enfrentemos con treses que sobrepasen holgadamente los dos metros (Nemanja Bjelica, Bostjan Nachbar)?
  • A pesar de la preponderancia de Marc en el juego, el aspecto ofensivo ha sido coral. Eso es bueno en general, pero también malo porque no hay nadie acostumbrado a tirar del carro si las cosas se ponen feas. España no tiene un killer. 
  • Mumbrú ha sido un gran acierto, jugando muy bien y con gran inteligencia durante la preparación y dándonos una solvencia en el puesto de tres, que nos hacía falta.
  • A Gabriel parece que la cosa le viene grande, a pesar de que siempre da algo positivo en el tiempo que está en cancha. Su falta de físico le lastra muchas veces. Mi elección hubiera sido Nacho Martín.
  • El agitatoallas de Aguilar ha pasado por la derecha y sin frenos a Claver. Hoy por hoy, debería ser titular.
  • Los bases, los tres, están de lujo. Ahí está nuestra ventaja.
Con todo esto, creo que España debe estar en la segunda fase como primera o segunda de grupo (aceptemos que podemos perder con Eslovenia) y allí debería clasificarse claramente para cuartos de final. El cruce debe ser fácil, porque la mayor parte de las selecciones más fuertes están en nuesto lado del cuadro, así que las semifinales son factibles. Allí, veremos.

No renuncio a nada, pero no me atrevo a soñar.

19 de agosto de 2013

Mejorando en el segundo

Segundo partido de preparación y paliza a Alemania (85-54). Un baño en toda regla. 

Se han mejorado cosas y se ha podido ver lo que parece ser lo que Orenga quiere: un equipo alegre que amenaza desde el exterior, basado en la polivalencia de sus jugadores y la creatividad de gran parte de ellos. 

Eso está bien si los tiros entran. El pasado sábado sí lo hicieron, pero ¿qué pasa cuando no lo hagan?

No perdamos la perspectiva. Alemania,  por mucho que digan los comentaristas, es un equipo mediocre que se basa en dos jugadores como Schafartzik y Benzing, bien para nivel medio pero limitados para jugar a alto nivel. El tan publicitado Tibor Pleiss es un espigado jugador que no tiene cuerpo para luchar en la jungla de la zona. 

Pues ese equipo mediocre, además de ser apalizado, sacó a la luz algunas carencias del juego de España. La debilidad interior se antoja decisiva, sobre todo en los minutos en los que Gasol no está en pista. Aunque España atrapó más rebotes que Alemania, en algunas fases del partido los jugadores alemanes camparon a sus anchas por la zona. 

Por lo demás, se ve que Germán Gabriel todavía no está. Lo necesitamos para completar la rotación interior. Rey no jugó, al parecer por problemas físicos, así que España está ahora mismo con un solo pivot puro efectivo.

Claver ha mejorado. 8 puntos y 5 rebotes llevaron su firma. Espero que sea la tendencia del que debe ser titular indiscutible (yo preferiría que jugando de 3 en lugar que de 4). 

Mumbrú se ha adaptado bien, y da un punto de polivalencia muy necesario. Por el contrario, San Emeterio está bastante perdido. 

En resumen, más luces que sombras en este partido. Está por ver si se debe más a los deméritos de los alemanes que al buen hacer de los nuestros. Mañana, los macedonios nos pondrán a prueba.

14 de agosto de 2013

Comienzo soso

Ya hemos visto el primer partido de Orenga con la Selección y con las bajas que vamos a tener que sufrir en el próximo Eurobasket de Eslovenia. La cita fue en Castellón y el rival la débil Polonia.

Vamos, que lo más normal hubiera sido presenciar un partido plácido, a pesar de ser el primero de la preparación. Lejos de eso, fue un partido lleno de imprecisiones por ambas partes, fallos en el tiro, pérdidas de balón y tal, pero que los polacos parecieron controlar un poco mejor hasta el punto de estar a puntito de llevárselo.

Cuando un equipo en el que prácticamente juegan dos (Lampe e Ignerski) pone en entredicho el poderío del actual campeón de Europa, por muchas bajas que tenga, es que algo no funciona. Y, como digo, eso a pesar de ser el primer partido de la gira, en el que juega hasta el apuntador y las rotaciones son bastante locas.

Aquí van una serie de reflexiones:

  • No entiendo el cinco inicial: ¿Calderón, Ricky, Rudy, Claver, Marc? ¿Esto va a ser así o ha sido una prueba?
  • La Selección tiene un déficit interior que nos va a pasar factura antes más de un rival
  • Xavi Rey es blandito. Ayer me llevaban los demonios cuando le ponían un tapón o le mangaban un rebote.
  • Marc Gasol no es Pau. En cuanto a jugador determinante, me refiero.
  • ¿Por qué Claver no juega de 3?
  • Parece que Orenga quiere correr, pero para correr hace falta tener rebote. Y no lo tenemos.
  • Como parece que Orenga sabe que vamos a sufrir en la zona, ayer se jugó mucho en zona... y nos crujieron. 
  • Nacho Martín merece estar en la Selección. En los minutos de ayer le puso más webs que muchos otros.
  • No estoy tan seguro de que Gabriel llegue en un buen momento.
  • Los cinco minutos de gloria de Aguilar dan que pensar. 
  • ¿Tenemos claro a qué jugamos o es que solo hemos visto el primer partido y esto es normal?
  • ¿A quién queremos ganar anotando 70 puntos?
  • Esta selección tiene bastantes cracks, pero ningún killer.
Pues eso, que me he puesto muy nervioso. 

31 de julio de 2013

Una vida con la Selección - Eurobasket ´87

Retomamos esta aplaudida sección después de una pausa demasiado prolongada. Lo habíamos dejado tras la amarga experiencia de la organización del Mundobasket de 1986, que había acabado en un fracaso de la Selección Española. Se encadenaban así dos veranos en los que nuestro combinado no alcanzaba los mínimos exigidos. 

En 1987 se celebraba en Grecia de nuevo el Eurobasket, que España afrontaba sin la presencia de Fernando Martín. Por entonces, los jugadores NBA eran considerados profesionales mientras los del resto del mundo eran amateurs, así que los primeros tenían vetada su participación en cualquier campeonato organizado por la FIBA.

Pero pasemos al campeonato. 

Las diez selecciones que participaban en la Fase Final se dividieron en dos grupos, claramente descompensados en cuanto a calidad. 

En el grupo B jugaría Italia junto a la República Federal de Alemania, Polonia, Checoslovaquia, Holanda e Israel. No hubo mucha historia y los transalpinos dominaron con un registro inmaculado de 5-0 y una diferencia media de casi 18 puntos en sus victorias. Con tres victorias y dos derrotas acabaron Alemania y Polonia. La decadente Checoslovaquia completaría el cuadro de cuartos de final. Holanda e Israel fueron meras comparsas.

El grupo A, con España, Unión Soviética, Yugoslavia, Grecia, Rumanía y Francia, daría mucho más juego. 

Los soviéticos dominaron el grupo con una diferencia media de 20 puntos y un parcial de 5-0. Ganaron a Yugoslavia (100-93), a Francia (107-78), a Rumanía (121-74), a Grecia (69-66 en un aviso de lo que vendría después...) y a España (104-88). 

Los nuestros, además de con los soviéticos, perdieron con los plavi (76-94), lo que llevó a clasificarse tercera del grupo tras derrotar con facilidad a franceses (111-70), rumanos (116-98) y griegos (106-89). La victoria de los griegos ante los plavi (84-78) hizo que hubiera un triple empate con España, con tres victorias y dos derrotas. El orden final hizo que los yugoslavos fueran segundos y los griegos, cuartos.

Tanto Francia como Rumanía, vieron pasar a los favoritos como un ciclón. 

Los cuartos de final fueron bastante desequilibrados: los soviéticos se deshicieron fácilmente de los checoslovacos en la reedición de un clásico venido a menos del baloncesto europeo (110-91). Los plavi aplastaron a los polacos (128-81), los españoles se deshicieron de los alemanes por un cómodo 107-77. 

La mayor sorpresa hasta entonces fue la eliminación de los italianos, primera con comodidad de su grupo, por Grecia (78-90). Luego vendrían más. 

Los resultados de los cuartos de final vinieron a confirmar que el grupo A era mucho más fuerte que el B, con todos sus componentes en semifinales. 

Allí, los soviéticos no dieron cuartel a España, derrotada por 96-113. En la otra semifinal los griegos, aupados por su enfervorecido público, se deshicieron de Yugoslavia en un ajustado 81-77. 

Los plavi se repondrían para ganarnos la medalla de bronce (87-98). Recuerdo de este partido que al descanso se llegó con un marcador más o menos ajustado y que Fernando Romay estaba haciendo el partido de su vida con la Selección. De nada sirvió. Unas decisiones discutibles por parte de la pareja arbitral (por lo menos Pedro Barthe no paraba de criticarles) y la ingente calidad de Petrovic bastaron para dejarnos con la miel en los labios. 

España se despedía en el 4º puesto y un balance de 4-4. Seguíamos en los puestos de honor, pero faltaba nivel para competir por más. Frustración.

La final fue apoteósica. Un equipo soviético plagado de estrellas (con, por ejemplo, un emergente Marciulonis), era incapaz de distanciarse de un equipo griego que jugaba con seis jugadores pero en el que solo cuatro (Giannakis, Gallis, Fassoulas y Christodoulou) eran los que se jugaban el bacalao. La locura de la gente iba in crescendo tras cada canasta épica de los suyos. Creo que Iovaisha falló un triple que hubiera puesto fin a todo, pero falló y el partido llegó a la prórroga. La presión del público fue mayúscula y los jugadores griegos estabaon como poseídos. Al final, se llevaron el oro ganando 103-101 en la mayor sorpresa del baloncesto moderno. 



No fue flor de un día. En campeonatos posteriores los griegos demostraron que habían venido para quedarse. Y así siguen hasta hoy. 

Como no podía ser de otra forma, Nikos Gallis fue elegido mejor jugador del torneo. En el cinco ideal del campeonato le acompañaron Fassoulas, Volkov, Marciulonis y nuestro Andrés Jiménez. 

Repasar la selección griega da pena. Además de los cuatro ya comentados, los únicos apellidos reconocibles serian los de Kambouris, Filippou o Ioannou.



En la Unión Soviética de Gomelski tenemos, en cambio, a Volkov, Valters, Marciulonis, Tikhonenko, Tkachenko, Iovaisha, Homicius, Enden, Babenko, Tarakanov, Pankrashkin y Goborov. Sin duda echaron de menos la poderosa figura de Sabonis, cuyo futuro profesional pendía de un hilo por su lesión en el talón de aquiles.

Los plavi estaban en fase de renovación, con los hermanos Petrovic, Kukoc, Divac, Radja, Paspalj, Vrankovic, Djordjevic, Cvjeticanin, Radovanovic, Radovic y Grbovic.

Como hablamos, España dio muestras de no poder ir más allá, con un registro mediocre y, sobre todo, derrotas demasiado abultadas frente a los equipos importantes. Un repaso a los nombres hace que veamos con perspectiva el porqué: Epi, Villacampa, Sibilio, Solozábal, Jiménez, un jovencísimo Ferrán Martínez, Romay, otro jovencísimo Montero (defensa sobresaliente a Gallis incluida), Margall, Fernando Arcega, Zapata y José Ángel Arcega.

Al año siguiente tocaba preolímpico y Juegos, a celebrarse en Seúl. Las perspectivas no eran halagüeñas, pues Europa no tenía ninguna plaza reservada y solo podían ir tres selecciones del continente. Había cinco claros candidatos: Unión Soviética, Yugoslavia, Grecia, Italia y España. Y los nuestros parecían los más flojos de todos...





13 de julio de 2013

Se confirma la despedida

Allá por el final de la temporada 2006-2007, los Boston Celtics deambulaban por el sótano de la División Atlántica. Demasiado duro para un equipo acostumbrado a la gloria, aunque en los últimos años haya llegado con cuentagotas.

Danny Ainge no lo dudó. 

Primero se trajo a Ray Allen desde Seattle. Uno de los mejores tiradores de siempre llegaba a los Orgullosos Verdes para hacer valer su muñeca.

Pero lo verdaderamente grande estaba por llegar. Y es que poco después se anunciaba el megatraspaso que traía al gran Kevin Garnett a cambio de lo que era, prácticamente, la mitad del equipo de Boston, incluido el prometedor Big Al Jefferson, que era una de las pocas alegrías que hubo en tan aciaga temporada.

Nacía así la era del Big Three, de Paul Pierce, de Kevin Garnett y de Ray Allen, y de un equipo que había sido para ganar. Para ganar ya. 

Y así fue. Sesenta y seis victorias en temporada regular fueron el preludio de una trayectoria victoriosa por los Playoffs de 2008 hasta colgar el título 17 del techo del TD Garden, veintidós años después del último título y veintiún años después de la última final.

Desde entonces, salvo la temporada pasada y la anterior (por el cierre patronal), Boston superó las cincuenta victorias. Añadamos un subcampeonato en 2010 (desperdiciando un 3-2 a favor y 13 puntos de ventaja en el último cuarto del séptimo partido en Los Ángeles) y otra final de conferencia en 2012, desperdiciando otra vez un 3-2 favorable ante los Miami Heat y obligando a dos portentosas actuaciones de Lebron James para llegar a la final. 

Mientras tanto, Allen, Pierce y Garnett iban envejeciendo y mostrando el orgullo que tanto derrochamos en Boston. 

Luego, Ray traicionó a la causa para ganar otro anillo como especialista exterior.

Y, ahora, Pierce y Garnett son traspasados a Brooklyn a cambi de Humphries, Gerald Wallace y un buen puñado de elecciones en los próximos drafts.

No voy a engañaros. No me gusta nada lo que han hecho en las oficinas de Massachussets. Pierce y Garnett son historia viva de Boston y deberían haberse retirado con la zamarra verde de los Celtics. Ver sus números colgando del Garden, como los de tantos otros astros de nuestro amado baloncesto (Cousy, Russel, Heinsohn, Cowens, Havlicek, Jones, White, Parish, McHale, Bird... solo por nombrar unos pocos, pues nadie tiene una constelación como la de los Celtics). 

No me gusta nada. Deberíamos haberlos mantenido en el equipo, aún sabiendo que de esta forma no podríamos competir con los grandes. Pero habríamos mantenido el señorío. 

Por lo menos, los Celtics han comprado ayer una página entera del Boston Globe, como agradecimiento a los años de servicio de estos dos grandes. 



No obstante, no es suficiente.