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13 de marzo de 2022

El último baile

Eran tiempos de confinamientos duros, en el inicio de una pandemia que todavía dura, pero que por aquella época parecía que iba a ser poco más que un mal recuedo cuando se estaban tomando las primeras medidas de relajación de restricciones. 

Iturriaga, Daimiel, Siro López, Pablo Lolaso y todo el equipo e invitados que pasaron por Colgados del Aro (el programa de baloncesto de Youtube y Twitch patrocinado por Endesa), nos regalaban directos cada día de casi dos horas de duración, que se prolongaban cinco horas o más durante los fines de semana. Pablo Lolaso dijo una vez que tenían que entretener a un país y a ello se dedicaron, abriendo sus casas y muchas veces también sus corazones. Nunca se les agradecerá lo suficiente. 

 

 

En aquellos programas hablaban de la miniserie de NETFLIX que narraba la que iba a ser la última temporada de los fantásticos Bulls de Jordan, la 97-98 en la que iban a conseguir el segundo tricampeonato tras el hiato derivado de la primera retirada de Jordan. Los Bulls permitieron cámaras en el vestuario y demás durante toda la temporada y, muchos años después, el resultado estaba listo. 

Se trataba de El último baile

La miniserie venía con mucho hype y no estaba exenta de polémica. Aunque se vendía como un tributo a los Bulls de Chicago, en realidad estaba centrado en la figura de Jordan. El juego de Jordan, las relaciones de Jordan con sus compañeros, las relaciones de Jordan con sus rivales, las relaciones de Jordan con la Liga, las relaciones de Jordan con... las apuestas... Todo giraba en torno a él. 

El último baile mezcla imágenes de temporada con entrevistas actuales a compañeros (bastantes) y rivales (bastante pocos). 

Llama la atención el escaso minutaje, prácticamente inexistente, de Toni Kukoc. Si hablamos de relevancia en la cancha, es indudable que era la cuarta pata sobre la que se soportaban los Bulls de 1996 a 1998, pero su figura es prácticamente ninguneada e incluso en desaparece en la portada en favor de Steve Kerr. 

Llama también la atención la forma, más o menos delicada, en que se trata el hambre colosal y la hipercompetitividad de Michael Jordan y los estragos que realizaba en compañeros y rivales. Nadie se libraba y hoy en día se podría hablar incluso de una suerte de bullying. Por supuesto, nadie osa decir la palabra maldita, pero ya me diréis cómo podemos llamar a una actitud que lleva a peleas dentro del vestuario porque Jordan lleva al límite a sus compañeros. 

Gracias infinitas a Itu, Antoni, Pablo Lolaso y Siro
 

Llama también la atención el físico de Michael, muy lejos de sus mejores tiempos. Vale que ya va camino de los sesenta tacos, pero tampoco ayuda el tener siempre un copazo y un puro en los brazos del sofá. Destacaría también sus ojos, con la esclerótica amarilla y húmeda.  Uno podría preocuparse incluso por la salud del mejor jugador de todos los tiempos. Afortunadamente Jordan acaba de aparecer en el All Star Weekend con motivo de su inclusión entre los 75 mejores jugadores de todos los tiempos, haciendo gala de un físico mucho más entonado que entonces. 

Es indudable el valor documental de El último baile. Es indudable también su valor como pieza explicativa al aficionado de ahora, que en su mayoría no vio jugar a este equipo de leyenda, para comprender cómo todo saltó por los aires a pesar de conseguir el sexto título en seis finales, con seis MVP para la mayor estrella planetaria de todos los tiempos. 

Por supuesto, el contexto en el que se estrenó y la nostalgia que aquella NBA produce en los aficionados que ya peinamos canas, ayuda también a idealizar el producto. 

No obstante y a pesar de todos sus claroscuros, El último baile es esencial en el visionado de cualquier aficionado a la NBA que se precie. Por lo menos servirá para dejar claro que ni Kobe Bryant ni LeBron James pueden estar a la altura de His Airness.

23 de abril de 2017

20.000 + 10.000 + 3.500 + 1.500 =

Esas cifras ponen en perspectiva la carrera global de Pau Gasol en la NBA, desde que llegara en 2001 como tercera elección del draft hasta hoy, con dos anillos con los Lakers, varias apariciones en All-Stars, varias elecciones en los mejores quintetos e innumerables logros con la Selección Española. 

Solo cuatro jugadores han conseguido cifras similares en sus carreras: Kareem Abdul-Jabbar, Tim Duncan, Kevin Garnett y el nuestro, Pau Gasol. Quizá esto, además de dar mucho vértigo, termine de aclarar un poco las cosas.

Porque Pau Gasol es una figura de nivel mundial, un grande entre los grandes por méritos propios y uno de los mejores jugadores FIBA de todos los tiempos. Quizá, junto a Nowitzki y Parker, de los más determinantes de la Historia del baloncesto FIBA. 

Un tío de 2,15 que puede jugar de lo que quiera, que firma estadísticas de machacona regularidad año tras año y que, casi cada verano, aumenta su leyenda con otra actuación de lujo con la Selección. 

Un tío solidario, con formación en música, medicina y un discurso lejano del deportista tipo. Un ejemplo y un orgullo para todos. 

Un tío del que nos empezaremos a dar cuenta de su importancia cuando se retire. Una retirada que está, tristemente, cada vez más cerca. Y cuando ese día llegue, dejará huérfanos a millones de aficionados y, sobre todo, a nuestra Selección. Porque no se vislumbra en el horizonte una figura que pueda cubrir su baja. No entre los jugadores que tenemos en activo. Y no entre los que están  por venir. 

El baloncesto español ha alcanzado su cima en este muchacho de Sant Boi. 

¡Hasta luego Lucaaas!

22 de noviembre de 2016

¿Y si Portland no se equivocó?

Hoy estoy transgresor. 

El draft de 1984 se recuerda por ser histórico. Uno de los mejores: Sam Perkins (4), Charles Barkley (5), Alvin Robertson (7), Otis Thorpe (8), Kevin Willis (11), Michael Cage (14), John Stockton (16)...

¿Y más arriba? 

En aquella época la primera elección se jugaba a cara o cruz entre los dos peores equipos, siendo esta la última ocasión en que se haría de esta manera antes de instaurarse la lotería del draft. 

La posibilidad de elegir al mejor universitario del año se la jugaban los Houston Rockets y los Portland Trail Blazers. La suerte estuvo del lado de los tejanos que no dudaron en hacerse con una apuesta segura, el pivot de la universidad de Houston, Akeem Olajuwon (que posteriormente cambiaría oficialmente su nombre por Hakeem). Nacido en Nigeria, llevó tres veces a su universidad a la Final Four de la NCAA, aunque no pudo hacerse con el título. Los Rockets consiguieron su sueño de unirlo a Ralph Sampson (primera elección el año anterior) y formar las Torres Gemelas. Hakeem sería una vez mejor jugador de la NBA y dos veces campeón. 

Durante años, mi jugador favorito. The Dream


Los Blazers se encontraban en una encrucijada, que salvaron decidiendo fichar a Sam Bowie, pivot de 216 cm de la universidad de Kentucky con un historial de lesiones que parecía haber superado al jugar una decente última temporada allá. 

La tercera elección, de los Chicago Bulls, fue.... His Airness, Michael Jordan. 

Mucho se ha dicho y escrito de estas tres primeras elecciones. A grandes rasgos se dice que Portland no debión elegir a Bowie, sino a Jordan. A toro pasado, evidentemente sería de tontos discutir algo así. No hay color entre lo conseguido por uno u otro (seis títulos y otros tantos MVP de Jordan, mejor media anotadora de la historia e icono mundial). Pero.... ¿fue una tontería la elección de Portland?

La alternativa


Seamos sinceros. En aquella época, en la que un tipo de 216 cm de alto era muchas veces la diferencia entre ser un aspirante o un equipo del montón, hubiera sido una locura haber dejado pasar a Bowie. Si añadimos que el año anterior habían elegido a Clyde Drexler (lo más parecido a Jordan por aquel entonces), tenemos una película totalmente distinta a la que luego vimos. Si además repasamos esa primera temporada de Sam Bowie, veremos que consiguió jugar 76 de los 82 partidos de la temporada e hizo partidos más que decentes (tope de 26 puntos, 20 rebotes -dos veces- y 8 tapones, un partido de 20-20 ante los Lakers...)

El tercer hombre, un tal Jordan.


Lamentablemente la cosa no continuó bien y la historia acabó como acabó, pero ha habido muchas elecciones basatante peores (Greg Oden, Andrea Bargnani, Kwame Brown, Pervis Ellison...)

27 de diciembre de 2014

Pau rejuvenecido

Llevamos más de un cuarto desgranado del calendario NBA y uno de los puntos más interesantes de la temporada está siendo el rendimiento de Pau Gasol en los Chicago Bulls, que con unas estadísticas de 18,2 + 11,5 + 2,4 + 2,0 en poco más de 35 minutos por noche, está en máximos de carrera en rebotes, mejorando su media de puntos de las últimas tres temporadas y con la media de tapones más alta desde la temporada 2006/07. Todo aderezado con 16 dobles - dobles en 26 partidos.

En el lado negativo, su media de asistencias es la más baja desde 2004/05 y no está consiguiendo tirar por encima del 50% en su tercera temporada seguida. 

En lo colectivo, los Bulls se encuentran ahora mismo en el cuarto puesto del depauperado Este, o sea que tendrían ventaja de campo en un hipotético enfrentamiento con Cleveland en primera ronda. 

Tanto es así que las votaciones del All-Star le colocan en el quinteto titular del Este (Marc lo está en el del Oeste). 

Veremos hasta cuándo puede alargar estas demostraciones de juego. No olvidemos que cumplirá ya 35 años y que tiene un largo kilometraje en sus piernas, tanto en NBA como en baloncesto FIBA. 

Pero de momento, parece que Pau ha vuelto.


7 de julio de 2014

Nikola da el salto

Pues sí, el montenegrino parece que se ha decidido a ir a la NBA a ¿jugar? No lo sabremos hasta que no haga el intento, pero hay bastantes puntos que dan que pensar...

Lento para jugar de 3. Frágil para jugar de 4 y emparejarse con los armarios empotrados que se va a encontrar... y que serán más rápidos que él. Buen tiro, pero no tan bueno ni tan rápido en armar como él se cree... reboteador mediocre... defensa mediocre... 

A mí me da que se lo van a comer. 

Pero bueno, como dije en mi facebook, tanta paz lleve como descanso deja, un tío que se ha dejado llevar en la fase final de la temporada y se ha borrado en los partidos importantes. Dicen que no se lleva con Laso. Pues fale, pues me alegro.

Todavía habrá talibanes de esto que digan que Orenga tiene que llevarle al Mundobasket, antes que a Ibaka. Pues que les aproveche, porque el negro nos da lo que este no puede darnos: presencia física, que nos va a hacer falta. Además, con el tirito que está desarrollando, puede meter hasta triples en el basket FIBA. 

Nada, Nico, abrígate que en Chicago hace mucho frío. Y nadie se acuerda de los perdedores. 

No tuviste bemoles para ir al pasado Eurobasket y ganarte el puesto en la cancha. No tuviste bemoles para echarte el equipo a la espalda ni en la final con el Maccabi ni contra el Barcelona. Rudy, con todo lo chulo y prepotente que es, tiene más sangre que tú cien veces. 

 Seguro que piensa que es el nuevo Nowitzki... Vivir para ver...


Yo, yo mismo y... yo, ¿quién si no?