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17 de diciembre de 2023

Tiempo de Victoria (T1 y T2)

Impresionante. 

Esta es la palabra que mejor define a Tiempo de Victoria, la serie de HBO Max sobre el ascenso de los Lakers del showtime. A la calidad a la que ya nos tiene acostumbrados, hay que añadir la temática del baloncesto en general y la de la NBA de inicios de los 80 en particular, cuando la irrupcíón de dos novatos en la temporada 1979-80 plantó las bases del resurgir de una rivalidad histórica sobre la que se ha cimentado lo que es el inmenso negocio que es el baloncesto americano hoy. 

La primera temporada arranca con la compra de la franquicia de Los Ángeles Lakers por un advenedizo, el doctor Jerry Buss, al que el resto de los propietarios miraban por encima del hombro cuando llegó. Un personaje al que da vida de forma magistral John C. Reilly y que revolucionó la forma de hacer negocios en el baloncesto, a pesar de que para llegar a él tuviera que endeudarse hasta las cejas, pedir dinero a su madre y hacer una sociedad con su ex mujer. 

 


No sé hasta qué punto la serie es fiel en esto, pero lo que es indudable es que Buss fue, si no el primero, de los primeros propietarios en concebir el baloncesto como un negocio en sí mismo. Se dio cuenta de que el estadio solo estaba ocupado unas cincuenta noches al año, dependiendo de si el equipo llegaba a las eliminatorias por el título o no, y que el resto del año se le podía sacar rendimiento alquilándolo para conciertos o eventos multitudinarios. 

Se dio cuenta de que si el equipo ganaba, las oportunidades eran todavía mayores, así que se centró en crear una máquina de hacer baloncesto atractivo, combinándolo con el encanto de la soleada California. 

Si, además tienes la suerte de hacerte con el primer puesto del draft de 1979 y de tener la suficiente cabeza como para elegir a Magic Johnson (la serie muestra que Buss impuso su criterio frente al de sus asesores, entre ellos Jerry West, de seleccionar a Sidney Moncrieff), añades un potencial enorme a un equipo que ya contaba con figuras como Norm Nixon, Jamaal Wilkes y, sobre todo, Kareem Abdul - Jabbar, el mejor jugador sin discusión de la década de los setenta.

 

El Dr. Buss

El accidentado fichaje de Jack McKinney (asesinato de un amigo de Tarkanian en Las Vegas mediante) y su esperanzador comienzo, el accidente que casi le mata y la llegada accidental de Paul Westhead al cargo de entrenador y, sobre todo, de Pat Riley como entrenador ayudante. La brillante temporada regular, mirando siempre de reojo a los odiados Celtics de Larry Bird. La gran actuación en las eliminatorias y la victoria final por 4-2 ante los Sixers. Todo eso es la T1 de Tiempo de Victoria, que termina por todo lo alto. 

La T2 es todavía mejor.

Comenzando con la tremenda decepción de la derrota ante los Houston Rockets en las eliminatorias de 1981, con la sal derramada sobre la herida que supuso el título de los Celtics en las Finales de ese año, pasando por los problemas internos que tuvo el equipo en la temproada 81-82: problemas de química interna entre Magic y Nixon; el malestar de Kareem que le hizo pedir públicamente el traspaso, junto con la tragedia personal que supuso perder su casa y sus bienes en medio de un pavoroso incendio; la forma peculiar de gerencia de Buss, que pretendía (según la serie) llevar los negocios como una familia, lo que le llevó a firmar un contrato vitalicio a Magic (25 millones por 25 años) y las consiguientes tensiones con el resto de la plantillla. 

Pero, sobre todo, se muestra de forma convincente la progresiva pérdida de control de la plantilla por parte de Westhead, que ni siquiera el título de 1982 pudo solventar y que estalló con la humillante derrota en las Finales de 1983 ante los Sixers del Dr. J y de Moses Malone (la del famoso fo´, fo´, fo´).

Y llegan las Finales de 1984, el primer enfrentamiento directo entre Magic y Bird, la de la calefacción en el Garden, Kareem respirando oxígeno en el banquillo, la hostia de McHale a Rambis que embarró una serie que dominaban los Lakers... y el título de los arrogantes verdes. 

 

Quincy Isaiah y Solomon Hughes

 

La historia, no por ser conocida, deja de ser atractiva. Complementada además con la historia personal del Dr. Buss y de su hija, actualmente la propietaria mayoritaria del equipo, del propio Magic y Cookie y, en la segunda temporada, de Larry Bird (cómo dejó la universidad de Indiana, el suicidio de su padre y su reclutamiento, partidillo en vaqueros y zapatos incluido, por Indiana State a la que llevaría a la final universitaria del 79, su fichaje por los Celtics habiendo sido elegido un año antes, incluso ese guiño a la historia de su madre diciendo que Magic es su segundo jugador favorito por detrás de Laimbeer, al que su hijo odiaba...)

Lo que me llama más la atención de Tiempo de Victoria es el genial trabajo de selección de actores y de caracterización, porque estás viendo a las personas reales. Ya he comentado lo de John C. Reilly, pero es que el desconocido (para mí) Quincy Isiah es Magic (mide 1,91 según Imdb). Otro desconocido Solomon Hughes (2,11 m) es Kareem (coronilla calva incluida). Otro más, Sean Patrick Small (1,93 m) es Larry Bird. Jason Segel es Paul Westhead. El renacido Adrian Brody es Pat Riley, masticando chicle como si no hubiera mañana... Todos se parecen, se mueven y tienen gestos clavados a los personajes que representan, hasta el actor que hace de lo más parecido a un villano que tiene la serie, Red Auerbach. Y eso es de un atractivo innegable para todos aquellos que vivimos aquellos tiempos dorados que, todavía hoy , consideramos el mejor baloncesto de la Historia.

De manera incomprensible, HBO decide terminar aquí y no renovar por una tercera temporada. Incomprensible porque no tiene sentido terminar una serie sobre la dinastía de los Lakers con una derrota, porque todavía quedan seis años de la década en la que fueron los dominadores hasta que llegaron los chicos malos de Detroit. 

 

La corbata de Pat

Supongo que los resultados de retorno de inversión no serán buenos y aquí no está nadie para perder dinero, lo que nos lleva a pensar en por qué, si ese fuera el caso, las audiencias no hacen gala a una serie que es muy buena desde todos los puntos de vista, aclamada tanto por la crítica como por el público. 

Tiempo de victoria no se escapó de la polémica. Ha habido acusaciones de falta de veracidad en las situaciones y también críticas de los supuestos protagonistas de los hechos. Si no recuerdo mal, el mismo Jerry West, al que se representa como una persona acomplejada, insegura y traumatizada por las continuas derrotas infligidas por los arrogantes verdes a sus Lakers de los sesenta y principios de los setenta, abrió una demanda por la forma en la que se le refleja. 

El resumen es que, a  pesar del corte brusco, Tiempo de victoria es una serie que hay que ver. En imdb cotiza hoy a un sólido 8,3 y eso son palabras mayores.

15 de abril de 2023

Camisetas en pabellones y salones de la fama

Hace unas pocas semanas se vivieron dos hechos históricos para el baloncesto español, protagonizados ambos por el mismo personaje: Pau Gasol. 

Con apenas unas fechas de diferencia, la camiseta con su número 16 fue elevada a lo más alto del techo del pabellón de Los Ángeles Lakers y Pau fue seleccionado para formar parte de la clase de 2023 en el Salón de la Fama de Springfield, el Olimpo al que acceden los mitos del baloncesto NBA. 

 

 

No sabría decir el orden de importancia entre ambos hitos. Supongo que eso dependerá de lo que cada uno de nosotros considere. 

El primero de ellos es relevante porque la retirada de la camiseta la realiza una de las franquicias más reconocibles en todo el mundo, histórica y en la actualidad empatada en número de títulos con sus archienemigos Boston Celtics. 

Añadiría también que los Lakers no se caracterizan por retirar las camisetas a puñados. Basta decir que jugadores tan importantes en diferents títulos de la franquicia como Byron Scott, Derek Fisher o Lamar Odom no tienen la camiseta retirada ni parece que la tengan. Se puede discutir la relevancia de cada uno de ellos en los titulos o en el juego durante su estancia en los Lakers, ya que ninguno de ellos ha sido indiscutible segunda espada del equipo como Gasol, pero no es menos cierto que Gail Goodrich tiene la camiseta retirada y su mayor contribución a la franquicia podría ser su traspaso a los Jazz en el ocaso de su carrera a cambio del pick que llevaría a Magic Johnson a los Lakers en 1979.  

 


 

Lo que contribuiría a rebajar el nivel de este hecho puede ser que no se trata de un homenaje global sino parcial, de una franquicia en la que hay que reconocer que el jugador pasó sólo alrededor de seis años y tuvo alguna temporada a un nivel bastante discutible, si bien quizá no por su culpa sino de la utilización que de él hizo Mike D´Antoni, casi como los Lakers tras el título de 2010. 

Por eso, personalmente elegiría la selección como Hall of Famer de Pau como el logro más importante a título individual conseguido por un jugador español en la NBA. 

La elección en la primera oportunidad de Pau para formar parte de tan selecto club, no es algo baladí. Hay jugadores con una carrera por lo menos comparable que todavía no han sido elegidos, a la vez que nombres ilustres del pasado tampoco lo han conseguido todavía. Otros han entrado muchos años después de su retirada, como Toni Kukoc (2021), Bob Dandridge (2021), Paul Westphal (2019), Jack Sikma (2019), Sidney Moncrief (2019) y un largo etcétera. 

 

 

Si al mismo tiempo ponemos en valor el grupo de elegidos en 2023, con Becky Hammon, Tony Parker, Dwayne Wade o Dirk Nowitzki, que han acompañado a Pau en su selección, la cosa toma un color claro. 

En cualquier caso, estemos orgullosos de los logros conseguidos por el que es, sin duda, el mejor jugador español de la historia y uno de los jugadores más dominantes en el baloncesto FIBA que se haya calzado las botas alguna vez. 

Estamos ante el colofón brillante a una carrera de 20 años, no solo larga sino de un nivel deslumbrante hasta por lo menos 2017 y que solo las lesiones fueron capaces de precipitar a un final abrupto e indeseado por todos.

27 de enero de 2020

Kobe también se fue

Dicen que para entrar en la categoría de mito hay que vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. 

Kobe Bryant ha fallecido ayer, sin haber cumplido los 42 años, víctima de un accidente con el helicóptero privado en el que viajaba. Con él iba su hija Gianna, de 13 años, y siete ocupantes más. El mal tiempo parece la causa más probable del accidente, provocando el choque del helicóptero con una colina en la localidad californiana de Calabasas y el posterior incendio de los restos. No hubo supervivientes. 

Kobe Bryant, cinco veces campeón de la NBA, dos veces oro olímpico (ambas frente a nuestro Equipo Nacional), dos veces máximo anotador, cuarto anotador histórico tras Kareem, Karl Malone y Lebron James, 18 veces all-star, 33 veces jugador de la semana, 16 veces jugador del mes, 81 puntos en un partido, 60 puntos el día de su retirada.... Un extraordinario palmarés que vale por sí solo para hacerle un enorme lugar en la Historia del Baloncesto. 

Su desaparición prematura, en la flor de la vida, le asciende directamente al Olimpo de los más grandes. 

Nunca fue santo de mi devoción, con ese ansia anotadora, siendo un tirador más de volumen que de eficiencia, y un ego que desbordaba todos los límites. Siempre a la caza de ese gigante de sombra infinita que es Michael Jordan. A pesar de todos sus esfuerzos fue incapaz de escapar de unas comparaciones que nunca le fueron favorables al de Los Ángeles. Seguro que ese afán de mimetizar la estética del ídolo acabó pesando como una losa que fue imposible levantar. 

Por supuesto que, siendo yo un celtic reconocido y orgulloso de serlo (no podría ser de otra forma), que Kobe fuera un icono de púrpura y oro durante casi dos décadas no le ayuda.  

Pienso también que la iniciativa para cambiar el logo de la NBA es desproporcionada. Jerry West es tan digno o más que nadie y no merece un agravio semejante.

Pero esa animadversión no me impide ver la categoría deportiva del personaje, como tampoco puedo dejar de sentir el enorme hueco que deja. Pocos jugadores pueden presumir de su palmarés ni de ser una imagen reconocible en todo el globo. 


Siempre juntos



3 de agosto de 2018

Terremoto en la NBA

Tengo muy abandonado este blog de Veinticuatro segundos y hay muchas, demasiadas, cosas que debería comentar. Pero hoy me centraré solo en el terremoto que hace unos días ha sacudido a la NBA: el fichaje de LeBron James por los Lakers. 

Estaba (casi) cantado. A pesar de haber llegado a las Finales, los Cavaliers no eran un buen equipo. Salvo LeBron y Kevin Love, poco más ha habido. Tanto, que James ha batido el record de partidos de cuarenta puntos o más para poder llevar a su equipo a cotas tan altas, consiguiendo batir al campeón de la Conferencia Este (Raptors) y posteriormente a unos Celtics muy mermados que, aún y así, forzaron un séptimo partido en el Garden (ha sido, por cierto, la primera vez en la historia de la liga en que los Celtics son eliminados en una eliminatoria que comenzaran ganando 2-0). 


Tú dame el balón, quítate de en medio y dile a tu
padre que tenga la boca cerrada. Del resto me encargo yo.


Un James de 33 años y quince temporadas a sus espaldas. Casi 39 minutos de media en 1.143 partidos de temporada regular (42 minutos de media en 239 partidos de eliminatorias). Mucho kilometraje en las piernas. 

Pero LeBron James es con seguridad el mejor jugador del mundo hoy en día. O, si no lo es, el que más impacto tiene individualmente (más que Curry, más arropado por otros tres fenómenos). Y lo es porque,  a pesar de todos los datos demoledores de minutaje y carga física, ha sido capaz de promediar esta temporada más puntos que su media de carrera. No solo eso, ha igualado su mejor marca reboteadora de siempre (8,6 capturas) y ha registrado su mejor media de asistencias de su carrera (9,1 pases de canasta), estableciendo en este último apartado un record para un alero (ni Larry Bird ni Scottie Pippen, los hasta ahora paradigmas de eso que los yanquis llaman point-forward, lograron siquiera acercarse). 

Item más, esta decimoquinta temporada es la primera en la que LeBron James juega los 82 partidos de la temporada. 

En fechas recientes hemos visto un estudio que indica que James dosifica su esfuerzo como nadie. Pasa caminando casi el 80% del tiempo que está en la cancha, pero lo que hace el 20% restante está al alcance de muy pocos. Además, visto lo visto, si las lesiones le respetan, no es previsible un paso atrás en su juego en al menos dos o tres años, tras los cuales debería venir un progresivo crepúsculo. Pero, amigos, ese crepúsculo tendrá más luz que el mediodía del 90% de los jugadores.

O sea, los Lakers se convierten automáticamente en un candidato a las eliminatorias por el título, aunque no directamente en un candidato al título. Hay mucha pólvora en el Salvaje Oeste y los Warriors siguen siendo, de lejos, el mejor equipo de la Liga (hablaremos también de lo que significa el fichaje de Demarcus Cousins). Es más, los Lakers tendrán difícil plantarse en la Final de Conferencia, a poco que los Rockets tengan una temporada decente. 

¿Qué significa todo esto para el resto de la Liga?  Los Celtics se convierten, también de manera automática, en el mejor equipo de la Conferencia Este. Y se prevé que mantendrán duelos encarnizados con los Sixers de Filadelfia por plantarse en las Finales durante al menos un lustro, si no más tiempo. Como a principios de los ochenta. Vieja escuela.

23 de abril de 2017

20.000 + 10.000 + 3.500 + 1.500 =

Esas cifras ponen en perspectiva la carrera global de Pau Gasol en la NBA, desde que llegara en 2001 como tercera elección del draft hasta hoy, con dos anillos con los Lakers, varias apariciones en All-Stars, varias elecciones en los mejores quintetos e innumerables logros con la Selección Española. 

Solo cuatro jugadores han conseguido cifras similares en sus carreras: Kareem Abdul-Jabbar, Tim Duncan, Kevin Garnett y el nuestro, Pau Gasol. Quizá esto, además de dar mucho vértigo, termine de aclarar un poco las cosas.

Porque Pau Gasol es una figura de nivel mundial, un grande entre los grandes por méritos propios y uno de los mejores jugadores FIBA de todos los tiempos. Quizá, junto a Nowitzki y Parker, de los más determinantes de la Historia del baloncesto FIBA. 

Un tío de 2,15 que puede jugar de lo que quiera, que firma estadísticas de machacona regularidad año tras año y que, casi cada verano, aumenta su leyenda con otra actuación de lujo con la Selección. 

Un tío solidario, con formación en música, medicina y un discurso lejano del deportista tipo. Un ejemplo y un orgullo para todos. 

Un tío del que nos empezaremos a dar cuenta de su importancia cuando se retire. Una retirada que está, tristemente, cada vez más cerca. Y cuando ese día llegue, dejará huérfanos a millones de aficionados y, sobre todo, a nuestra Selección. Porque no se vislumbra en el horizonte una figura que pueda cubrir su baja. No entre los jugadores que tenemos en activo. Y no entre los que están  por venir. 

El baloncesto español ha alcanzado su cima en este muchacho de Sant Boi. 

¡Hasta luego Lucaaas!

11 de noviembre de 2016

25 años sin Magic

Hace unos días se cumplieron veinticinco años de la rueda de prensa de Magic Johnson en la que anunciaba que era seropositivo. 

Fue un anuncio demoledor. En aquella época, todos los relacionados con el SIDA acababan falleciendo, antes o después, totalmente demacrados y habiendo sufrido por la larga lucha contra la enfermedad. No hay más que recordar los últimos días de Rock Hudson o de Freddie Mercury. 

El AZT era el único fármaco disponible que parecía evitar el avance demoledor de la enfermedad, a costa de castigar el cuerpo como si se tratara de quimioterapia o radioterapia. 

Magic, en su plenitud, con sus inconfundibles rodilleras

En resumen, la noticia fue un golpe total y absoluto. Un antes y un después, porque hasta entonces yo había crecido con la rivalidad por antonomasia de la NBA. Un Lakers-Celtics era mucho más que un partido, y aunque llegué algo tarde para disfrutarlos en su plenitud, las ocasiones en que Ramón Trecet narraba una de estas batallas sobre parqué eran muy especiales. 

El deslumbrante Showtime de los Lakers contra el trabajo sordo de los Celtics. El chico negro de la sonrisa deslumbrante contra el blancucho rubio de mirada torva. Los dos en pos de un mismo objetivo, el reconocimiento como mejor jugador del mundo materializado en un anillo de campeón. 

Mis simpatías siempre estuvieron con el blancucho, pero tengo que reconocer que la sonrisa de aquel base de más de dos metros e imponente corpachón tenía su aquél. Y cuando le veías galopar al contraataque, flanqueado por Worthy o Scott, y pegaba esos latigazos al balón, pases picados y demás, el baloncesto era muy bonito. 

El cambio físico, más que evidente

 Más de dos décadas después, Magic Johnson continúa vivo y su sonrisa intacta. Después de su retirada, un All-Star de ensueño y unos JJOO todavía más alucinantes, intentó volver para toparse de lleno con la intolerancia de otros (Karl Malone, te miro a ti). A pesar de eso volvió, ya en 1996, reconvertido en ala-pivot, con 36 años y muchos kilos de más, promediando estadísticas más que decentes para su edad. 

Aún hoy es un icono del mundo del deporte en particular y de la sociedad en general. Ejemplo vivo de aquellos maravillosos ochenta, pero además comprometido con diversas causas sociales. Para siempre nos quedará su ética de trabajo, su competitividad y su respeto por el rival. Porque en estos días en los que las estrellas NBA son gran parte muestra de soberbia y ego, Magic no tuvo malos gestos para el rival, sino que su mera superioridad era suficiente para hablar sobre la cancha. 

Aquellos tiempos fueron, sin duda, mejores.

La imagen de una época


31 de enero de 2015

¿Retirarme yo?

Esta es la tercera temporada consecutiva que el amigo Kobe no va a poder jugar los ochenta y dos partidos de liga. Un desgarro en el hombro tiene la culpa: temporada a la basura. 

La cosa tiene bemoles, porque ya el año pasado se perdió un porrón de partidos debido a la primera lesión grave de su carrera deportiva. Un porrón no, se perdió casi toda la temporada. 

Aún así, los Lakers le renovaron por dos años y casi cincuenta quilos. El muchacho, con esa soberbia que caracteriza a los más grandes, indicó con claridad que no pensaba retirarse y que volvería a ser el mismo. Y en esas estaba, con un sonrojante 40% en tiros de dos, el peor porcentaje con diferencia de su carrera deportiva, cuando su hombro dijo "basta". 

Operación y fin de temporada. 

¿Retirarse? ¿Para qué, si se puede saber? 

O, lo que es lo mismo, egoísmo en estado puro. A ver qué pueden hacer los Lakers con casi 25 quilos hipotecados en un tío que se niega a aceptar que su tiempo pasó. 

No sé, tío. Estaba en casa, cambiando de sitio los sacos de $$$$
cuando de repente me dio un trallazo en el hombro que...


En otro orden de cosas, la titularidad de los Gasol ya es oficial. Como decía hace unos días, algo que nunca antes se había conseguido. Me alegro por ellos. 

Y en el viejo continente, resulta que nuestro gladiador particular, Felipón, se ha convertido en el máximo reboteador de la historia de la Euroliga, superando a otro máquina de los tableros: Mirsad Turckan. Aunque con bastantes más partidos jugados, todo hay que decirlo. ¡Ay, si hubiera jugado ante Francia en los cuartos de final del Mundobasket!

27 de noviembre de 2013

De traca

Si hace unos días hablaba de los Orgullosos Verdes, hoy toca hablar de su némesis, Los Ángeles Lakers. La noticia: renuevan a Kobe Bryant por dos años más y un montante total de 50 millones de dólares.

La noticia no dejaría de ser una curiosidad si:

  • El amigo sale de una lesión del tendón de aquiles que no se sabe cómo va a salir.
  • El amigo tiene 35 años
  • El amigo estará a punto de cumplir 38 años cuando acabe la ampliación
  • El amigo no se ha sacrificado, precisamente, rebajando su sueldo para que el equipo pueda atraer a otras estrellas. 
  • Y así podría seguir...
Se ha hablado mucho que los Lakers están interesados en tipos como Carmelo, LeBron u otros de esa calaña, jugadores que sean capaces de sacarles del túnel en el que ahora mismo están. Pues no sé a quién van a fichar con el pastizal que se han gastado en el amigo.

Pero nada, Kobe, tú a lo tuyo, tirarte hasta las zapatillas y llevártelo tieso. Luego me dirán que vaya canastones. ¡Nos ha jodido! ¡Alguna tiene que entrar, macho!

¡Por toda la escuadra os la he metido!



10 de noviembre de 2013

Todos de golpe

Así parece que le hayan caído encima, los 33, a Pau Gasol.

Se esperaba un arranque de los suyos en esta temporada, máxime después de haberse operado este verano y haber descansado de la Selección, pero los primeros partidos de esta temporada 13/14 recuerdan demasiado a toda la temporada 12/13. Más preocupante si cabe cuando Dwight Howard ya no está en el equipo y Gasol es la referencia interior indiscutible.

No ayuda nada ese 1/10 en el tiro frente a Houston ni el 3/12 en el partido siguiente. Hasta un jubilado como Chris Webber se permite mortificarlo.

La verdad es que resulta muy duro verle así. Sus medias anotadoras y porcentajes de tiro de campo son aún peores que en la temporada pasada. Tiene también la media más baja de asistencias desde que comenzón en la Liga. Solo se muestra fiable en el rebote (sobre todo defensivo), pero faltaría más midiendo 2,16 (y no siendo Andrea Bargnani). 

Pintan mal las cosas, con un salario de casi veinte kilos (más una subida automática del 15% si es traspasado) y un juego en claro declive... que no sabenos si será definitivo. 

Si se confirma ese declive, a ver qué pasa el verano que viene en el Mundobasket. Miedo me da pensarlo.

Nureiev también jugaba a basket

11 de noviembre de 2012

¿Vuelve Jackson?

No voy a echarme flores, pero esto de los Lakers me lo esperaba (podéis ver una entrada anterior, por aquí mismo, en que vengo a avisar a los entusiasmados seguidores...) y, por qué no decirlo, me congratula como buen celtic que soy.

Los Lakers han comenzado con un estrepitoso registro de 1-4 (sorprendentemente no reflejado en una caída libre en los Power Rankings de nba.com), que se amplía a 1-12 si contamos la pretemporada, y han defenestrado el pasado viernes al gris Mike Brown. En el primer partido sin él, victoria aplastante con Pau Gasol en 14+16.

Hemos visto en este inicio de temporada los mismos vicios de siempre, con Kobe Bryant abusando de los tiros (en menor medida también pasó en los JJOO de Londres) y demostrando que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Steve Nash a tenido un impacto mínimo en el juego, tanto en estadísticas como en manejo de la situación, y ahora mismo estará durante un mes de baja por lesión. Howard ha tenido algún partido impresionante, pero sin continuidad. Y nuestro Pau Gasol ha dejado de ser el reloj suizo de los últimos 11 años y marca mínimos estadísticos en puntos por partido y porcentaje de tiros de campo. 

¿El resto? No existe. Así de claro.

El mejor fichaje que había considerado, el de Antawn Jamison, ha sido otro desastre. Todavía no ha tenido un partido mínimamente digno. Todo eso lastra al quinteto de suplentes cuando los titulares, que ya hemos visto que no están en su mejor momento, circulan hasta el banquillo. Así que los Lakers pierden como no se ha visto nunca.



Se barajaba una terna de sustitutos para Mike Brown de auténtico lujo: Jerry Sloan, Mike D´Antoni y Phil Jackson. Pero parece que es una mera formalidad, puesto que el banquillo ya tiene nombre. Si él quiere, claro, que querrá.

A cambio de un buen montón de dólares.

Otra cosa que pueda enderezar el rumbo, que no lo veo tan claro. El equipo está formado con el culo y mientras Bryant no ceda protagonismo la cosa va a ser complicada.

Miami lo tiene otra vez chupado, parece.

8 de septiembre de 2012

Un equipo de playstation

La temporada pasada ha sido, sin duda, un fracaso para Los Ángeles Lakers. Intentaban reponerse del varapalo de 2011 ante los Mavericks y casi que ha sido aún peor, sudando tinta para eliminar a los limitados Nuggets y siendo arrollados por los pujantes Thunder.

De seguro que iba a haber movimiento en la Casa Amarilla y, una vez más, todos los boletos para salir parecía tenerlos un chico blanco, alto, delgadito y bien educado que responde al nombre de Pau. 

No ha sido así después de, lo que creo, un aciertazo por parte de Los Ángeles.

Y no será porque no se han movido. Al contrario, lo han hecho mucho y bien. Han formado un equipo con el que soñaría cualquier aficionado al NBA 2KXX, por ejemplo. Un equipo para arrasar con la Playstation. 

Primero se hacen con un genio. Con Steve Nash. Por una bagatela, dicen. Nada de Gotham; nada de volver al frío Canadá. El tío quiere estar cerca de sus hijos y se la pela el dinero. Steve Nash se viste por los pies, no hay duda. Y es un genio del baloncesto. Son incontables los compañeros a los que ha hecho infinitamente mejores. Muchos de ellos consiguieron sus mejores medias anotadoras... Si hace que medianías como Marcin Gortat parezca hasta bueno. 

Luego, contra todo pronóstico, empaquetan a Bynum a Filadelfia y se traen a Superman. Bueno, a Dwight Howard. Probablemente el cinco más determinante de la NBA en la actualidad y un 20-10 con patas que además pone pinchos de merluza como los del casco viejo de Bilbao. 

Pase de pecho a Kobe


Y se queda Pau Gasol, sin duda el jugador más determinante del baloncesto FIBA y un cuatro como hay pocos en la NBA. Un tío que encajará perfectamente en el equipo aunque su importancia en ataque no sea como fue. 

Y no olvidemos un fichaje que ha pasado de puntillas y que para mí es determinante: Antawn Jamison. Un cuatro que tiene medias de casi veinte puntos y ocho rebotes en su larga carrera profesional, con la cabeza bien asentada y que sigue dando un rendimiento sobresaliente en todos los equipos en los que ha estado. A poco que se mantenga la cosa, dará un subidón al ataque mientras se sientan los pivots titulares y tendrá bastantes minutos (cuando coincida con Gasol, supongo que éste jugará de cinco, lo que no le vendrá nada mal). 

Un equipo sobre el papel equilibrado, mucho más que los Heat, y que se ha convertido de la noche a la mañana en claro candidato al título. 

También es un equipo con dudas. Entre ellas, la edad (Nash tiene 38, Bryant va para 35, Gasol tiene 32, Jamison tiene 33 o 34...). Pero yo creo que ese no es el problema. El problema tiene nombre y apellidos: Kobe Bryant. 

El equipo funcionará en tanto en cuanto éste supremo egoísta del baloncesto pierda su protagonismo y juegue, de una puñetera vez, para el bien del conjunto. Si no es así, los Lakers se van a comer los mocos. 

Este tío tiene que dejar de tirar 25 veces a canasta (para meter, con suerte, 8 o 9 tiros), de los que aproximadamente 10 serán unas mandarinas descomunales. Tiene que dejar jugar a Steve y que tenga el balón. Tiene que dejar que las posesiones se repartan y que el equipo aproveche las innumerables opciones que tiene. 

No veo un conjunto más equilibrado y serio en ataque que los Lakers (aparte de Spurs y Celtics, quizá), pero....

Mi pronóstico: Kobe la cagará. 


28 de diciembre de 2011

¡Sal de ahí, Pau!

¿Qué necesidad tienes de aguantar la que está cayendo? Con lo que tú eres y lo que representas, con lo que tienen que agradecerte el Maestro Zen (menudo papelón contra Dallas el año pasado) y Kobe La Mamba (un bocas que no se puede quitar de encima el complejo Jordan). 

Sin ti, ese equipo mediocre que eran los Lakers, todavía estarían esperando a Andrew Bynum, habrían agotado los mejores momentos de Bryant y Odom y lo más que habrían conseguido habría sido una semifinal de conferencia.

Llegaste tú: una final, dos títulos y un fiasco. Que no fue culpa tuya, por cierto. Que Nowitzki habría crujido al que se hubiera puesto por delante, como así fue hasta la final. ¿Qué narices quiere esta gente?



¿Será porque eres blanco?




¿Será porque eres europeo?

 

¿Será porque no levantas la voz?





¡Que les den!

Ten un poco de amor propio y pide el traspaso, como hizo Lamar Odom ¿Vale la pena quedarse donde no te quieren? Total, los millones los llevas al bolsillo de cualquier forma y con un poco de suerte te traspasan a un contendiente de la Conferencia Este (puestos a soñar, a mis queridos Celtics; si no, a Chicago). Ya verás qué gracia cuando los crujas en los partidos directos.

Vamos, tío. Campeón de Europa Junior, campeón del mundo Junior, campeón de la ACB, campeón y MVP de la copa del Rey, campeón del mundo y MVP, campeón de Europa (x2) y MVP, subcampeón olímpico y actor principal en uno de los mejores partidos FIBA de la Historia del Baloncesto, novato del año en la NBA, cuatro veces All-Star, jugador más determinante del basket FIBA de la última década (ni Nowitzki, ni Parker, ni gaitas), segundo mejor jugador europeo en la actualidad (si admitimos que Dirk es el más grande)... ¿Ves? Me faltan líneas para escribir todo lo que llevas a la espalda. Sólo te queda jugar en el Madrid y/o en los Celtics. Sólo te falta un poco de sangre de vez en cuando, ser más killer.

Porque, al final, son los que se ganan el respeto.

Aunque deban sus triunfos a gente como tú.

13 de diciembre de 2011

¿Qué pasa con Pau?

¿Pero qué narices está pasando con Pau Gasol? Leo las noticias y no doy crédito (como los bancos), no entiendo qué narices están haciendo los Lakers.

Fuera ya del forofismo nacional y lo que Pau representa, lo cierto es que desde su llegada en 2008 los Lakers han renacido, mal que me pese. Cierto que en la pasada postemporada el amigo Nowitzki le crujió, pero es que lo hizo con todos los que se le pusieron por delante, incluidos los tres magníficos de South Florida. 

Por mucho Chris Paul o Dwight Howard, ¿dónde creen estos iluminados que van a encontrar otro 2,15 que sea capaz de crear su propio tiro, promediar casi un 20-10 y aderezarlo con cinco asistencias y dos tapones? Y eso sin ser la primera opción del equipo, ni de lejos, que muchas veces tiene que buscarse las habichuelas como buenamente puede. ¿Y si jugaran para él alguna vez? ¿Se creen estos tíos que gente así sale de debajo de las piedras? ¿Es que acaso se van a quedar con quiero-y-no-puedo Bynum?

Pero, ojito, es que han regalado a Odom por una primera ronda de los Mavs en 2012, con suerte en los puestos finales. Vale que se quitan 8 kilos de tope salarial, pero ¿para qué? Quince puntos, nueve rebotes y cuatro asistencias regalados. Y jugando solo con la mano izquierda, oigan.

Si consiguieran a Paul y Howard, más Kobe, ¿qué quedaría después? Tierra quemada, vamos. ¿Van a venir estos dos por unos centavos? ¿Sumamos los más de 20 kilitos del tito Bryant? ¿A cuánto ascenderá la tasa de lujo?

Es penoso lo que está pasando, digo yo.

Para mondarse.