Mostrando entradas con la etiqueta Alba Torrens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alba Torrens. Mostrar todas las entradas

30 de junio de 2025

Plata agridulce en el Eurobasket femenino

Ayer terminó el Eurobasket femenino con una dolorosa derrota para nuestro Equipo Nacional. Una plata que durante muchos momentos del partido debió ser oro, porque España llevaba doce puntos de ventaja en el marcador a falta de menos de cuatro minutos para terminar.

Enfrente estaba Bélgica, favorita para casi todos, con una tremenda Emma Meessemann que domina el juego como quiere, una de las mejores jugadoras de Europa y del Mundo, y al final, muy al final, hicieron valer su veteranía y calidad ante unas jugadoras españolas que perdieron el rumbo en el peor momento, víctimas quizá de los nervios provocados por el arreón belga.

Antes, un primer cuarto de tanteo en el que nuestro Equipo Nacional dio sobradas muestras de que no se iba a rendir antes de empezar, sino que Bélgica iba a tener que sudar sangre para vencer. Lo mismo que les pasó antes a Chequia y a Francia, que mordieron el polvo de forma inesperada ante nuestras jugadoras.


La fuerza del grupo

El segundo cuarto fue de clara superioridad española, haciendo valer la mayor profundidad de la plantilla y aprovechando el cansancio acumulado del quinteto belga, que acumulaba bastante más de quince minutos en las piernas.

El tercer cuarto fue de miedo, ya que el rival se entonó y se puso a tiro, pero se consiguió mantener el liderazgo en el marcador, e incluso el equipo se permitió dar una nueva lección de juego hasta la mitad del último cuarto, cuando todo parecía visto para sentencia y antes del apagón final.

La plata es un metal agridulce, porque significa que has perdido el último partido del campeonato y eso nunca es agradable. Hay quien dice que es mejor el bronce, porque te despides con una victoria, aunque estoy seguro de que, cuando el disgusto se acabe diluyendo en el olvido, las jugadoras recordarán mucho mejor la plata.

Una medalla que ha sido totalmente inesperada porque el Equipo Nacional no solo se encuentra inmerso en un relevo generacional (que se presume mucho más fácil que en el caso de nuestro equipo masculino), sino porque no se pudo contar ni con Maite Cazorla ni con María Conde, ni con ninguna jugadora nacionalizada para apuntalar puestos más comprometidos.


La amargura de la derrota

Pero, muchas veces, de la dificultad nace la virtud y España ha mostrado un equipo muy profundo en el que apenas ha habido diferencias entre el quinteto inicial y el resto, siendo el grupo con una mayor aportación de las teóricas jugadoras reserva. Y cuando las circunstancias han apretado, se han soportado en la eterna Alba Torrens, que si bien ha sus 35 años ya no puede tirar del carro todo el partido y se ha notado su falta de acierto, su inmensa clase le ha dado para estar en el quinteto ideal del campeonato, junto con Raquel Carrera que destrozó a Chequia en Cuartos de Final del campeonato.

No obstante, todas han sido protagonistas en mayor o menor medida, haciéndonos vibrar con un baloncesto que puede no ser el mejor del mundo, pero que hacen desde el corazón inmenso que tienen: Awa Fam, Elena Buenavida, Helena Pueyo, Andrea Vilaró, Aina Ayuso, Paula Ginzo, Irati Etxharri, Mariona Ortiz (mejor defensora del torneo)... Y me quedé con las ganas de poder disfrutar del descaro y desparpajo de Iyana Martín, llamada a escribir páginas gloriosas de nuestro baloncesto.

Ver baloncesto femenino es reencontrarse con este deporte. Lejos de ser un correcalles, 1vs1 o tiros de tres sin solución de continuidad, nos encontramos con un exquisito cuidado de los fundamentos, juego al poste, conceptos ofensivos y defensivos corales, porcentajes muy por encima del ochenta por ciento en los tiros libres... Todo lo que en su día me enamoró del baloncesto y hoy es muy complicado de ver.

Por todo ello, gracias. Y hasta el próximo campeonato, en el que seguro volverán a dar que hablar y a demostrar que a pesar de todas las dificultades, España nunca se ha ido de la élite del baloncesto femenino.

24 de agosto de 2024

Juegos de pasión, en Paris

Han sido unos JJOO poco propicios para nuestros intereses. El equipo femenino no tuvo opción en su partido de cuartos de final ante la actual campeona de Europa y el equipo masculino ni siquiera se clasificó para la fase eliminatoria. 

En principio, la tendencia de la Selección Femenina era ascendente después del traumático desenlace de los JJOO de Tokio, con un subcampeonato europeo en el último torneo. A pesar de todo, la clasificación de un torneo preolímpico un tanto discreto, debería haber disparado alguna alarma. 

Se presentaba el equipo con alguna polémica, principalmente no haber esperado a Silvia Rodríguez (he leído opiniones contrapuestas, en el sentido de que no había tenido una temporada lo suficientemente buena como para merecer la convocatoria; por el contrario, se decide esperar a María Conde) y la elección de Megan Gustafson por encima de Astou Ndour, que también salía de una temporada un tanto complicada después de su baja por maternidad. 

 

Gran campeonato de Megan Gustafson

En apariencia la primera fase fue brillante, clasificándose primera de grupo con un balance 3-0 en un grupo con China, Puerto Rico y Serbia. No obstante, si rascamos un poquito vemos que las primeras dos victorias, por la mínima, pudieron caer del lado contrario con mucha facilidad. Con demasiada facilidad, diría yo. Aunque la victoria solvente ante Serbia por 79-62 parecía aclarar un poco el panorama. 

La pena fue que el premio de esa primera fase inmaculada fue enfrentarse a Bélgica en el partido de cuartos de final. Aunque las belgas se clasificaron de rebote, parcían estar un escalón por encima, lo que se acabó demostrando en un segundo y tercer cuartos de partido que eliminaron toda opción de victoria para las nuestras. Una máxima diferencia de +3 y un total de 1:28 liderando dan una idea de lo que fue la cosa (Bélgica por el contrario, +22 de diferencia máxima y 36:28 liderando). A pesar del buen partido de Gustafson, Messeman fue demasiado.

El equipo sale tocado, desde el seleccionador hasta casi todas las jugadoras que han sido referentes en los últimos años. En un campeonato que parece la despedida de la eterna Alba Torrens, las buenas noticias han sido el gran campeonato realizado por Megan Gustafson y algunos momentos de Leo Rodríguez. Ahora, las esperanzas están puestas en el cambio generacional, sobre todo con la llegada de Iyana Martín y Awa Fam, diferenciales a nivel mundial en su categoría. 

 

Cara y cruz

Similares sensaciones teníamos con el equipo masculino. 

Clasificado también en un torneo preolímpico que parecía hecho a medida y en la que nos la jugamos contra equipos tan potentes como Angola, Finlandia (sin Markannen) y Bahamas. Cumplido el trámite, los JJOO nos encuadraron en lo que se dio en llamar "grupo de la muerte" con Canadá, Grecia y Australia  Por nombres podía ser así, pero el desarrollo del campeonato puso a todos en su lugar y ningún equipo llegó a pasar de la fase de cuartos. A priori, ganar un partido podía ser suficiente para clasificarse como uno de los mejores terceros.

Nuestra esperanza se basaba, principalmente, en la incorporación de Lorenzo Brown tras su magnífico Eurobasket de 2022 en el que mereció el MVP. Se suponía que su juego elevaba el suelo competitivo de la Selección y nos permitiría mirar a los ojos al resto de equipos.

El primer partido se perdió. El primer cuarto nos condenó, pero el equipo no fue capaz de darle la vuelta (0:18 liderando). Australia tuvo a cinco jugadores por encima de 10 puntos y Giddey y Mills fueron martillos pilones. Por nuestro lado, mal partido en general. Aldama fue el más sólido, Willy hizo 14 puntos, pero dando una sensación de restar en defensa y Llull hizo 17, muy criticado por hacer 5/15 T3, pero cuatro o cinco de esos tiros fueron desesperados al agotarse la posesión. Lorenzo Brown estuvo bastante gris (7+7, con 7 pérdidas, 1 de valoración en 25 minutos)

 

Esperanzador

Lo peor del partido fueron los últimos 40 segundos. Dos malos ataques dieron paso a un 6-0 australiano y una diferencia de -12 que, a la postre, fue determinante para quedarnos fuera. 

El segundo partido, contra Grecia, se preveía a vida o muerte. Los griegos habían puesto en apuros a los canadienses (nada extraordinario, como luego se vería) y nuestro ánimo no era el mejor. Tras un primer cuarto que se consiguió igualar tras un mal inicio, en el segundo cuarto veríamos el mejor juego de España con un quinteto en el que brillaba Jaime Pradilla (+12 en pista). Tras el descanso, Scariolo optó por no darle continuidad al quinteto que había llegado a estar +16 y los griegos comenzaron a recortar, poniéndonos en un brete. El último cuarto fue de infarto y la vieja guardia (Rudy y Llull) salió al rescate. Al final, +7. Sólido Aldama de nuevo, mientras Willy perdía peso en el juego y la rotación. Lorenzo estuvo mejor (7+10, 4 pérdidas), lo que nos daba esperanzas.

Canadá ganó a Australia y el triple empate con ellos y los griegos era una posibilidad tangible. Esos 12 puntos de desventaja con los oceánicos y la escasa victoria contra Grecia, hacía que a estos últimos les valiera ganar por 3 puntos a Australia para desbancarnos como terceros y obligarnos a ganar a Canadá. 

España salió a jugar contra los norteamericanos conociendo el resultado del partido previo. Grecia había ganado +6 en un partido que llegaron a ganar por +19 (de haber ganado Grecia por 18, nos hubiéramos clasificado como segundos de grupo) y ya solo valía la victoria, lo que además nos daría el primer puesto del grupo y echaría a Australia de los JJOO.  

 

Mal campeonato

Aquí nos pesó un segundo cuarto lamentable al que se había llegado con el partido igualado, nivelando otra vez un mal inicio. A partir de ahí, Canadá tuvo el partido controlado a pesar de un arreón final liderado por los mejores minutos de Brizuela que nos hizo soñar y otra vez muy buenos minutos de Jaime Pradilla y Abrines. Incluso Juancho Hernangómez tuvo algunos minutos prometedores. En esa ocasión Aldama estuvo discreto y Willy sumó como siempre en ataque, pero Lorenzo volvió a naufragar (4+4, 4 pérdidas). 

Al final 85-88 y para casa. La victoria que se presumía decisiva fue demasiado corta para clasificarnos. Un duro golpe. 

Otro día haremos un análisis más exhaustivo, pero como conclusiones rápidas podemos decir que el equipo da para lo que da, que es llegar a los grandes campeonatos y competir algún tramo de los partidos, pero no para alcanzar grandes cotas. Lo peor es que, en esta ocasión, tampoco el esfuerzo defensivo ha sido suficiente para marcar diferencias. 

Se ha abierto la brecha entre las prestaciones de los quintetos ofensivos y defensivos. No es posible tener un quinteto equilibrado, porque no tenemos un par de jugadores que aporten consistentemente en ambos lados de la cancha. Eso hace difícil competir los partidos.

La única buena noticia ha sido la solidez de Aldama en los dos primeros partidos, a pesar de que también se sufre con él en defensa. Pradilla demostró con sus minutos ante Grecia y Canadá que es un valor a tener en cuenta y ha adelantado por la derecha a Juancho Hernangómez, que junto a su hermano Willy y Lorenzo Brown, salen muy tocados de este campeonato (no deberia sorprendernos después de sus difíciles temporadas en Panathinaikos y Barcelona, saliendo ambos señalados por sus entrenadores en diferentes fases). 

Por segunda vez Scariolo ha tenido un campeonato discutible en algunas decisiones. Sin embargo ha habido mucha gente que ha puesto el foco en su decisión de pedir tiempo muerto antes de los tiros libres de Shai en lugar de hacerlo después y sacar desde medio campo. Creo que en este caso acertó, porque corríamos el riesgo de que el canadiense fallara el segundo tiro libre (de forma fortuita o a propósito)  y quedarnos sin opción de tiempos muertos. Quedaban alrededor de 3 segundos y había tiempo de hacer una transición rápida decente, como así fue. 

El futuro se presenta oscuro, más cuando vemos el desarrollo decepcionante de nuestros jugadores jóvenes de más nombre, reflejado en el mal verano de las selecciones de formación. 

Malos tiempos para la lírica.

21 de julio de 2024

Hay Juegos, en París

Después de solo tres años de los JJOO de Tokio, el baloncesto español vuelve a poner a sus dos selecciones, masculina y femenina, en el foco. Ambas selecciones llegan con inercias distintas y el punto en común de haber ganado su plaza en sendos preolímpicos agónicos. 

La selección femenina llega tras conseguir la plata en el último Eurobasket en 2023, pero haber podido participar en el Mundobaket de 2022. Inmersa, como la selección masculina, en un relevo generacional y fichando a una interior norteamericana sin vínculos con el país (Megan Gustafson, elegida por encima de la tradicional Astou Ndour). Pocas caras nuevas, aunque a diferencia del equipo masculino sí parece que las jóvenes vienen con pujanza, tanto las que están como las que se han quedado a las puertas, como la ilusionante asturiana Iyana Martín o la prometedora inteerior Awa Fam

El estandarte será de nuevo Alba Torrens, una de las mejores jugadoras de nuestra historia, que estará presente en sus cuartos JJOO, todo un hito. 

Las opciones de medalla, siendo realistas, son escasas y estar en semifinales sería ya un éxito. 

 

Con estas doce, nos la jugamos

En cuanto al baloncesto masculino, venimos de un Mundobasket en el que no se pudo llegar a la fase eliminatoria a pesar de tener dos balas, malgastadas frente a Canadá (asumible) y Letonia (no tanto). Menos mal que el torneo Preolímpico fue en casa y casi hecho a medida, a pesar de haber ganado con apuros todos los partidos menos el de Líbano. 

El sufrimiento permitirá a Rudy Fernández estar presente en sus sextos JJOO, más que nadie en el baloncesto masculino, poniendo en relieve dos décadas de presencia en la élite desde que debutara en los JJOO de Atenas 2004, de infausto recuerdo. 

Tampoco hay caras nuevas sobre lo que hemos estado llevando a los últimos torneos. Parece que hay poco donde elegir. 

Lo peor, que los que deberían ser teóricos referentes no están a la altura de lo que fuimos y que Scariolo lleva unos años intentando dar con la tecla para compaginar la fortaleza defensiva de algunos de los nuestros con el talento ofensivo (y nulidad en defensa) de otros. La endeblez en el rebote en aro propio que hemos visto ante selecciones netamente inferiores, pasará factura. Y el paso atrás aparente de los jóvenes llamados a ocupar puestos importantes en el futuro, no invita al optimismo a corto plazo.+

 

Con estos doce, nos la jugamos

 

Lo mejor, que la sola presencia de Lorenzo Brown (otro americano nacionalizado sin vínculos con el país) aumenta mucho el suelo del equipo (y de Willy Hernangómez). Fiarlo todo a un jugador parece arriesgado. Lo es, pero parece que no hay más, porque Aldama todavía está lejos de crear puntos por sí mismo con regularidad, Willy te quita en defensa lo que te aporta en ataque y el resto es demasiado irregular. 

La libreta de Scariolo debería poder darnos algún punto extra, pero está por ver que sea suficiente. Un grupo muy exigente de inicio (Canadá, Grecia, Australia) y la presencia de EEUU y Serbia en otro grupo. hace pensar que una sola victoria sería suficiente para clasificarnos como uno de los dos mejores terceros. A partir de ahí, jugárselo todo partido a partido, aunque parece que España, a día de hoy, está un escalón por debajo del resto de potenciales equipos de Cuartos de final. 

Pasar la fase de grupos es el mínimo exigible a este equipo, por nombre y prestigio adquirido, pero el techo parece estar en jugar (y esperemos que competir) el partido de Cuartos. 

A partir del próximo fin de semana empezaremos a sufrir con los nuestros y con las nuestras. Me temo que será mucho de eso, y poco disfrute.

30 de julio de 2017

Campeonas de Europa

No tengo perdón. 

Resulta que las chicas han ganado en Checoslovaquia (bueno, la República Checa) su tercer título de Europa de baloncesto, siguiendo con una racha digna de las mejores Selecciones de la Historia y a la altura de nuestros chicos. 

Bronce en 2001, 2003, 2005, 2009 y 2015
Plata en 2007
Oro en 2013 y 2017

En el período 2001 - 2017, solo han quedado fuera del podio en una ocasión (2011). 

Además, son las vigentes subcampeonas del mundo y olímpicas.  



La cosa no es solo que hayan ganado el campeonato, sino que lo han hecho de una forma casi inmaculada y habiendo perdido solo ante las anfitrionas checas en el último partido del grupo (63 - 67) en el que ninguno de los dos equipos se jugaban nada, estando ya clasificadas las españolas y eliminadas las checas. 

Por el camino quedan las palizas a Hungría (62 - 48 con 17-12 de Lyttle), Ucrania (76 - 54, con 26-8-5 de Torrens y 16-18 de Lyttle), Letonia en cuartos de final (67 - 47, con 20-9-3 de Torrens), Bélgica en semis (68 - 52, con 20-10-2 de Torrens). 

En la finalísima el rival era Francia, subcampeonas en 2013 y 2015, bronce en 2011 y oro en 2009, y que también venían de hacer un campeonato excelso (+27 en cuartos, +22 en semis). 

El resultado lo dice todo: 71-55 con Lyttle (18-8) cubrienndo un día más gris de Torrens. 

¿Cuáles han sido los dos denominadores comunes del campeonato? Pues las enormes palizas infligidas a los rivales y el juego elegante y demoledor de Alba Torrens, que con 190 cm de altura se mueve por la pista como una danzarina, no en vano ha sido declarada MVP del campeonato. 

Pues parece buena...


Y, por supuesto, Lucas Mondelo, nuestro seleccionador nacional, que ha conseguido un equipo coral que asume que Alba Torrens y, en menor medida Sancho Lyttle (ejemplar compromiso de la nacionalizada), son las puntas de lanza, pero también que cualquier secundaria está capacitada para coger el relevo y asegurar la victoria. 

Mención especial para Laia Palau, 37 años, récord de internacionalidades con la zamarra roja de España (262), por encima de otra leyenda como Valdemoro (258), Ferragut (253) y Cebrián (252). 



¡Enhorabuena, campeonas!