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1 de octubre de 2023

Weltmeister!

La final europea del Mundobasket (en realidad, siete de los nueve primeros clasificados son europeos, lo más parecido a un mundial de balonmano por el tremendo bajón de rendimiento de Brasil y, sobre todo, Argentina en los últimos años) terminó con la victoria de Alemania frente a Serbia. El recién llegado y el viejo conocido.

Ambos llegaron al partido final tras derrotar a las otras dos selecciones no europeas y máximas favoritas a encontrarse por el título, en dos partidos igualados. Pude ver el de Alemania frente a Estados Unidos y el nivel ofensivo hizo palidecer a las defensas. Más de 100 puntos por ambos contendientes, Alemania marcando el récord de puntos anotados a un equipo NBA (superando al establecido por Lituania unos días antes y superado por Canadá dos días después en el partido por el bronce). 

Mientras lo estaba viendo, pensaba hasta cuándo iban a poder aguantar a los estadounidenses. Craso error, la cuestión era si los NBA iban a ser capaces de remontar.

El MVP
 

La final apenas tuvo color y los alemanes dominaron el partido, haciéndose con la medalla de oro después de un campeonato brillantísimo en el que se deshicieron, entre otras, de Australia en la fase de grupos y eliminando a Letonia (el partido en que estuvieron más cerca de la derrota), Estados Unidos y Serbia. 

Se podría calificar de sorprendente, pero Alemania lleva unos años llamando a la puerta. En el Eurobasket de 2022 ya solo pudimos ganar con mucho sufrimiento y un final de partido soberbio por parte de Lorenzo Brown (cuánto se le ha echado de menos este año). En 2023 han firmado un campeonato inmaculado, contando sus partidos por victorias. 

El escudero (la estrella en la sombra)
 

Su líder en la pista y declarado MVP del campeonato es Dennis Schröder, el mismo que tuvo en sus manos la eliminación de España en el Eurobasket de 2015, pero con unos años más. Veo en Dennis un caso similar al de Patty Mills, jugadores de rol en la NBA (mejor carrera individual del alemán) que cuando se ponen la zamarra de su selección en FIBA se transforman y se convierten en jugadores dominantes. 

No obstante, para mí su jugador más importante, con diferencia, es Franz Wagner, que ha crecido de una forma descomunal en Orlando y en FIBA hace gala de grandes recursos tanto en ataque como en defensa. A partir de ahí, jugadores de rol que saben muy bien su papel (Theis, Voigtmann, Bonga, Obst...), muchos con pasado NBA, dirigidos desde la banda por un entrenador muy solvente que conoce al grupo. 

El profesor

Lo bueno de este equipo es que ha sabido sobreponerse a los malos momentos de Schröder, tanto dentro de la pista (sobre todo su mal partido ante Letonia) como fuera. La polémica con Maxi Kleber pudo haber dinamitado las opciones de Alemania incluso antes de empezar el campeonato, pero a lo mejor lo que hizo fue todo lo contrario, creando unos lazos mucho más fuertes entre los componentes de la selección. 

Ahora, la cuestión es saber cuánto van a poder alargar la racha de una selección que se ha acercado a los puestos de cabeza solo esporádicamente. Así, de cabeza, recuerdo el oro del Eurobasket 93 (eliminando a España en la prórroga con canasta del desaparecido Welp), bronce en el Mundobasket 2002 (otra vez eliminando a España), plata en el Eurobasket 2005 (canastón de Dirk frente a Garbajosa para eliminarnos en semifinales) y bronce en el Eurobasket 2022 (eliminados por España). 

 

El éxito

Es curioso, todos sus éxitos menos este último tienen un color rojigualda a favor o en contra. Este año falló el guión. Nos hubiéramos enfrentado en cuartos de final, pero no nos dio para llegar. Y con sinceridad pienso que este año tampoco nos iba a dar para ganarles. 

Era su momento y lo han aprovechado. Un éxito sin precedentes que ni siquiera el grandísimo Dirk Nowitzki consiguió a pesar de ser el segundo NBA más dominante en FIBA (Gasol sería el primero). 

Larga vida al campeón.

15 de abril de 2022

Quintetos europeos en la NBA

Con motivo de su 75 aniversario, la NBA ha elegido sus dos quintetos de jugadores europeos de todos los tiempos mediante una mezcla de voto popular y voto cualificado. 

En el primer quinteto tenemos a Toni Parker, Luka Doncic, Dirk Nowitzki, Giannis Antetokoumpo y Pau Gasol. En el segundo quinteto encontramos a Drazen Petrovic, Pedja Stojakovic, Toni Kukoc, Nikola Jokic y Arvidas Sabonis. 

Más allá del orgullo de encontrar a nuestro Pau Gasol en el olimpo de los jugadores europeos y de que hayan quedado fuera de este reconocimiento un buen número de grandes jugadores, desde Detlef Schremph hasta Vlade Divac, pasando por el mediano de los hermanos Gasol o un Dino Radja que hizo muy buenas campañas en unos Celtics bastante mediocres, hay alguna reflexión que interesa realizar. 

 

Amplio surtido para elegir
 

Llevo algunas entradas dando señales de que cada vez pienso más que el baloncesto que se juega en la NBA y el que se juega en FIBA tienen más bien poco que ver entre sí, hasta el punto de que a veces me parecen juegos totalmente distintos. Y todo esto se ha agudizado desde la deriva en el abuso de tiro de tres que se ha producido al otro lado del charco coincidiendo con la aparición de jugadores con un rango de tiro extremo como Stephen Curry, Klay Thompson o Damian Lillard, todos ellos bastante capaces de meter un triple desde el logo, bien cuadrados y con una estética de tiro impecable, estirando al máximo los límites de la cancha. 

Ese estilo de juego, ayudado por las reglas especiales que en la NBA favorecen el juego ofensivo, como la regla de los tres segundos en defensa, frente al juego más ordenado, lento y con predominancia de las defensas zonales que se realiza a este lado del charco, hace que las diferencias de rendimiento en la NBA y el baloncesto FIBA no sean totalmente comparables. 

Hay jugadores como Parker, Nowitzki o Pau Gasol que han sido igual de determinantes en ambos estilos de juego. 

Nowitzki fue capaz de llevar a los Mavericks al título en 2011 mientras verano tras verano cargaba sobre sus hombros el destino de un equipo alemán bastante mediocre al que llevó a la medalla de bronce en el Mundobasket 2002 y a la plata en el Eurobasket de 2005, ambas a costa de nuestro Equipo Nacional. Todo ello aderezado con un MVP de la NBA y de las Finales, infinidad de All-Stars y All-NBA Teams.

 

Toni Parker fue la cabeza visible de una Francia que fue durante mucho tiempo, el rival más cualificado de España y que consiguió el oro en el Eurobasket de 2013 y, sobre todo, eliminarnos en los cuartos de final del Mundobasket de España en 2014, en lo que fue probablemente el mayor fracaso de los nuestros en los últimos veinte años. En sus ratos libres fue tres veces campeón con los Spurs e incluso se permitió el lujo de ser MVP de una de las Finales.

Los méritos de Pau Gasol son enormes y no voy a listarlos aquí, ya que espero que todos los aficionados los tendremos en nuestra memoria reciente. 

Si me apuras, incluso Luka Doncic apunta maneras en esto qu estoy diciendo. Campeón del Eurobasket 2017, aunque compartiendo liderazgo con Dragic, clasificó a su pequeño país a los JJOO de Tokio y acabó en cuarta posición, llevando a Eslovenia hasta donde le permitieron sus fuerzas (se encontraba en un evidente estado de forma deficiente). 

En el segundo quinteto tenemos a tres europeos que marcaron historia en los noventa, cuando solo pensar en dar el salto estaba al alcance de unos pocos elegidos. 


 

Kukoc fue miembro destacado del segundo triplete de los Bulls y Mejor Sexto Hombre una temporada, tras haber logrado otro triplete con la mítica Jugoplastika cada vez más desmantelada y casi campeón con la Benetton de Treviso el año que el Limoges de Maljkovic casi se carga el baloncesto continental. 

Tenemos también dos what if en Petrovic (¿qué hubiera logrado de no haber fallecido en accidente de coche aquel junio de 1993 cuando venía de su mejor temporada y a las puertas de haber sido All-Star?) y Sabonis (¿qué hubiera logrado de haber llegado más joven y con las dos piernas, cuando a los treinta y pico y cojo se marcó una temporada de 16+10?). Ambos dominaro Europa en su plenitud. 

Sin embargo, a lo que voy con tanto rodeo, es que Jokic (vigente MVP y gran favorito para el segundo consecutivo, con medias de 27-14-8) y Antetokoumpo (dos veces MVP, una vez campeón y MVP de las Finales, además de un portento físico y medias de 30-12-5), no soportan la comparación con las grandes estrellas europeas del pasado reciente. Con Toni, Pau y Dirk, más concretamente. 

Para muchos de vosotros esto es una herejía. Sin embargo, yo pienso que no pueden estar a la altura porque no han sido capaces de dominar a ambos lados del charco, en ambos estilos de juego. 

Jokic fracasó con rotundidad en el Mundobasket de 2019. Serbia tenía un equipazo y todo el mundo pensaba que era el máximo rival de los Estados Unidos. Un desatado Djordjevic dijo que era mejor que Dios les pillara confesados si se cruzaban con su selección en una muestra de la atávica soberbia serbia. Por desgracia, el mago Scariolo y sus esforzados muchachos se cruzaron en el camino, desquiciaron a Nikola y sobrevivieron al gran partido de Bogdanovic. Desde entonces ni Jokic ni Serbia fueron lo mismo y se diluyeron como un azucarillo. 

Al bueno de Giannis le pasó lo mismo con un relativamente potente equipo griego que ni siquiera pasó a la fase de cruces. Fue su segunda oportunidad después de que en el Eurobasket de 2015 España le pasara por encima en su camino al título más épico y gasólico de los últimos años. Poco se habla de la gran defensa de Claver, aunque el griego todavía estaba algo lejos del nivel que hoy presenta. 

Creo que a ambos les beneficia el juego abierto de la NBA. El serbio se aprovecha de su innegable gran visión de juego y al griego le va genial con un físico que le permite recorrer toda la cancha en diez o doce zancadas. Pero cuando la cosa se atasca, cuando el cemento se apodera de la cancha y el IQ baloncestístico es más importante, ambos no han dado la talla, por diferentes motivos: Jokic porque tiene un cable pelado y a veces cortocircuita; Giannis porque su innegable físico no saca ventaja en la jungla de brazos y piernas que pueden hacer ayudas interminables sin estar sometidos a la puñetera norma de los tres segundos defensivos. 

Si tuviera que elegir a uno de los dos, elegiría a Jokic. Me parece que tiene mayor talento, inteligencia y visión del juego que Giannis, al que me gustará ver en cinco o seis años cuando su físico no sea tan determinante como ahora (aunque supongo que, como suele pasar, me callará la boca con su evolución). 

Mientras tanto, Pau, Toni y sobre todos Nowitki, no tienen comparación en cuanto a baloncesto puro se refiere, de la mano con Kukoc, Petrovi y sobre todo Sabonis, al que considero el mejor jugador de baloncesto europeo de la Historia (¡cuánto lamento no haber podido ver jugar a Cosic en su plenitud!). 

15 de agosto de 2018

Doncic NBA

Y al final pasó. 

Estaba cantado que una vez terminada la temporada, Luka Doncic se declararía elegible en el draft de la NBA. Y estaba cantado que iba a salir elegido en una posición que haría del todo irrenunciable que diera el salto a la que dicen es la mejor liga de baloncesto del mundo. 

Bueno, aunque por momentos se especuló con que podría ser el número uno de su promoción, la tercera posición del draft no está nada mal. Elegido por Atlanta Hawks, fue de inmediato traspasado a los Dallas Mavericks, para compartir vestuario y cancha con un mito del baloncesto como Dirk Nowitzki. Será de seguro un intercambio que dará que hablar en el futuro, para bien o para mal. 

No hay dudas de que Doncic está lo suficientemente maduro para dar el salto, a pesar de tener diecinueve años. Su juego ha sido dominante en Europa, pasando por el título del Eurobasket 2017 con su país y pasando por los títulos de club con el Real Madrid. No ha habido jugador en el continente que le discutiera su estatus en, al menos, el último par de años. 

Doncic y Nosferatu


Es más, pudiera darse el caso de que, de quedarse una o dos temporadas más, su juego sufriera una regresión debido a la falta de retos por superar que le quedaban y la gran diferencia con la inmensa mayoría de sus rivales. 

Por supuesto no han faltado aquellos que, sobre todo al otro lado del charco, ponen en duda los logros de Doncic, con el bocachanclas de Charles Barkley al frente. Tampoco sorprende, dada la mentalidad yanqui.

Aunque también está por ver que se cumpla lo que muchos, llevados por la euforia, vaticinan desde Europa: que Doncic se va a comer a sus rivales desde el minuto uno. 

No lo tengo yo tan claro. Y no por que al chico le falte calidad, sino porque creo que le falta físico. No es Dragic, no es Llull, no es Bogdan Bogdanovic... si me apuras no es Rudy Fernández.... Es un chico muy bueno, grande para jugar de base e incluso de escolta, con un atleticismo digamos que medio. 

¿De qué va a jugar allá? Claramente en una de las tres posiciones exteriores (es versátil y eso le va a favorecer a hacer carrera), pero va a sufrir mucho en defensa y puede que hasta en ataque ante jugadores mucho más físicos y atléticos en cualquiera de las posiciones. Le va a faltar rapidez frente a los bases y muchos escoltas, y le va a faltar corpulencia ante los aleros. 

La madre que lo parió

Habrá que ver cómo se adapta a pasar de ser un jugador dominante que controla el balón la mayor parte del tiempo (se ha beneficiado de la lesión de Llull para ser el referente absoluto del Real Madrid) a ser un jugador más en una liga de fenómenos atléticos con los que tendrá que lidiar noche sí, noche también. 

Esperemos que el equipo en el que ha tenido la suerte de caer, los Dallas Mavericks, tengan paciencia con él. En principio no va a tener mucha competencia por el puesto, así que es previsible que juegue un buen puñado de minutos. Eso es importante para progresar en el primer año, tras el que estaremos en una mejor posición para tratar de vislumbrar lo que le depara el futuro al niño prodigio del madridismo.

30 de diciembre de 2017

Una vida con la Selección: Eurobasket ´01

Vuelvo después de un largo tiempo aletargado con esta serie en la que repasamos todos los campeonatos de nuestro Equipo Nacional desde 1973 hasta nuestros días. En esta ocasión toca revisitar el Eurobasket disputado en Turquía en setiembre de 2001. 

Cabe recordar que el denominado espíritu de Atenas se estrelló en los Juegos Olímpicos de 2000.  Aquello sirvió para varias cosas, entre ellas que Lolo Sáinz dejara de ser seleccionador nacional dejando un balance con más oscuros que claros, siendo sustituido por Javier Imbroda, en aquel momento uno de los entrenadores españoles de más renombre. Además, como veremos después, Pau Gasol y Felipe Reyes se unieron a Raúl López y Juan Carlos Navarro y dieron el salto al Equipo Nacional. Gasol lo haría como flamante número tres del draft de 2001. Por último, este Eurobasket sería el despegue hacia la estratosfera de un sueño que aún hoy, dieciséis años después, estamos viviendo. Aunque seguramente más de uno no hubiera apostado por ello en aquel otoño.

Portada de la mítica revista Gigantes

Dieciséis selecciones se dividieron en cuatro grupos. Pasaban a la siguiente fase los tres mejores de cada grupo, estando exentos los primeros de una ronda de octavos de final incompleta. 

Francia quedó primera en el grupo A tras reponerse de una derrota ante Ucrania y vencer en la última jornada a Lituania. La tercera en discordia fue Israel y los ucranianos fueron eliminados.

En el grupo C, Yugoslavia dominó a placer (siendo +13 la menor diferencia frente a Alemania), con los teutones en segunda posición y los croatas de terceros. Estonia fue la cuarta, sin poder ganar ningún partido.

El grupo D fue el más igualado, con Rusia, Italia y Grecia empatados con dos victorias. La aplastante victoria rusa ante Grecia (+25) sirvió para determinar los puestos primero y tercero del grupo.

España quedó encuadrada en el grupo B junto a Eslovenia, Turquía y Letonia. Se venció a los eslavos en la primera jornada (85-61) con Paraíso (17), Gasol (12+10), Navarro (14), Carlos Jiménez (7+8) y López (14) como los mejores del día.

Lo mismo ocurrió ante Letonia (106-77), otra vez con Paraíso (16), Gasol (15+9), Navarro (15+9as) y Alfonso Reyes (15) ante los que nada pudieron hacer Helmanis, Bagatskis o Kambala.

El liderato del grupo y la exención de la próxima ronda se la jugaban los nuestros frente al anfitrión, Turquía. El partido empezó bien, pero en una discutida decisión, Imbroda fue expulsado en el primer cuarto y Gustavo Aranzana tuvo que dirigir al equipo desde el banquillo. España no se pudo sobreponer a esto ni al partido de Kutluay (35 puntos), Besok (12+10), Okur (15) o Turkoglu (13+8, pero 1/9 en T2). Por nuestra parte tiraron del carro Navarro (24) y Gasol (21+10), que quedaron muy solos. El equipo turco era muy bueno y el resultado final podría ser aceptable (79-84), pero sin ayudas arbitrales la cosa hubiera sido distinta...

En la ronda de octavos Alemania eliminó a Grecia (80-75, 25+15 de Nowitzki), Letonia dio la sorpresa a Lituania (94-76) y Croacia hizo lo proio ante Italia (65-57).

España, por su parte, se la jugó ante una correosa Israel que no cedió hasta el final (71-67, el resultado lo dice todo). En un partido tenso, Alfonso Reyes (16+11) y Gasol (13+10) fueron los artífices del triunfo.

En la ronda de cuartos Yugoslavia lo tuvo muy fácil (114-78 contra Letonia con 29 puntos de Stojakovic). Alemania ganó a Francia con 32 puntos de Nowitzki (81-77) y Turquía necesitó prórroga para eliminar a Croacia, necesitando un esfuerzo de 20+14 de Turkcan para doblegar los 28 puntos de Giricek.

España sudó tinta para vencer a Rusia (62-55) en un partido famoso porque Lucio Angulo tuvo el esfínter tenso en un contraataque que prácticamente sentenciaba el partido, siendo perseguido por Chikalkin, el calvo que nos acribilló en los JJOO del año anterior. Alfonso Reyes, Navarro y Angulo fueron los mejores de los nuestros. Pau Gasol (7+9, 25% en tiro) todavía era humano.

En semifinales, Turquía necesitó de una prórroga, de un partido 23+11+8 de Turkoglu y de 24 puntos de Kutluay para deshacerse de un Nowitzki más terrenal (22+10) que en esta ocasión fue secundado por Okulaya (18+17) y Marko Pesic (17).

España se enfrentaba al auténtico Dream Team de Europa por aquella época y, aunque Gasol cumplió (22+11 en 36 minutos) y Lucio Angulo también (12), el mal partido de Navarro (5) nos lastró demasiado para compensar los 30 puntos de Stojakovic.

Dos grandes. Cómo pasa el tiempo.


En la final, los plavi no dieron opción a los locales (78-69), alzándose de nuevo con el título continental y demostrando que practicaban el mejor baloncesto de la época.

El partido por el bronce no fue solo una lucha entre dos potencias emergentes (más claro en el caso de España) sino el primero de los muchos choques que dirimirían dos de los jugadores más determinantes del baloncesto FIBA en el siglo XXI: Pau Gasol y Dirk Nowitzki. El partido parecía sentenciado al descanso (59-42 a favor, con triple de Felipe Reyes), pero Alemania y, sobre todo, Nowitzki (43+15, 5/7 triples, 14/15 tiros libres) no se rindieron. Fue necesario el primer gran esfuerzo de Pau Gasol (31+10) y Juan Carlos Navarro (27+5 as) y la aparición de Jorge Garbajosa (15 puntos en 12 minutos).

El balance no pudo ser más positivo. Seis victorias por solo dos derrotas (ante los dos finalistas) y una medalla de bronce. Pero sobre todo sirvió para marcar territorio y cambiar la tendencia de los años anteriores. Por primera vez en mucho tiempo España tenía materia prima para mirar de tú a tú a las potencias de la época, destacando ya el talento ofensivo de Juan Carlos Navarro y el físico y talento natural de Pau Gasol. Sobre ellos girarían los futuros éxitos colectivos de nuestro Equipo Nacional, casi hasta nuestros días.

Formaron bajo las órdenes de Javier Imbroda: Pau Gasol, Chuck Kornegay, Paco Vázquez, Navarro, Nacho Rodríguez, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Lucio Angulo, Paraíso, Raúl López, Alfonso Reyes y Garbajosa. Tanto Paraíso como Raúl López fueron de más a menos, siendo este sustituido en la dirección de juego por el sobrio Nacho Rodríguez.




13 de marzo de 2017

Dreissig Tausend Punkte

Aqui va una lista de nombres míticos: Kareem Abdul - Jabbar, Karl Malone, Kobe Bryant, Michael Jordan, Wilt Chamberlain. 

¿Qué tienen en común, además de ser altos, negros y jugar al baloncesto? 

Pues que todos ellos han anotado más de 30.000 puntos en la NBA. Se dice pronto. Hay que tirar muchas veces a canasta, y fallar mucho (sobre todo tú, Kobe), para llegar a esa cifra. Se podría además añadir otro nombre mítico, el Dr. J, si sumáramos los puntos anotados en la loca ABA. 



Para ponerlo en perspectiva, un grande como Shaquille O´Neal se quedó corto por más de mil puntos, Moses Malone por más de dos mil, Olajuwon por más de tres mil y Jerry West por casi cinco mil. En medio, mitos del calibre de Dominique Wilkins, Alex English, John Havlicek, Elvin Hayes, Paul Pierce o Kevin Garnett.

A los cinco mitos originales más Erving, se ha unido hace unos días un espigado teutón con un evidente mal gusto por lo capilar en los inicios de su carrera, Dirk Nowitzki, y el azar ha querido que fuera en el pabellón de los Dallas Mavericks, la única franquicia para la que ha jugado durante toda su carrera y con el calor del público que le ha idolatrado durante todo este tiempo.

Elegido por el visionario Don Nelson en el mismo draft que un tal Steve Nash sin siquiera haber jugado un partido en la Bundesliga de Alemania, nadie podría pensar lo lejos que ha llegado. Una vez MVP de la Liga y una vez campeón, el logro de Dirk es el de la constancia. Cerca de los 1.400 partidos jugados y 50.000 minutos, vale que su media no se acerca a la de los mejores (aún así, anotar cerca de 22 PPP a lo largo de casi dos décadas no está al alcance de cualquiera). 



Además de su impresionante trayectoria al otro lado del Atlántico, seguramente Dirk Nowitzki se disputa el trono de jugador FIBA más determinante de los últimos decenios con Pau Gasol y Toni Parker, cargando sobre sus hombros el peso de una mediocre selección alemana que dio un par de disgustos a nuestros chicos de oro (en los cuartos de final del Mundobasket de Indianápolis en 2002 y en las semifinales del Eurobasket de Belgrado en 2005).

Me alegro por él y por este deporte que tanto me gusta. 

¡Robin Hood!

15 de septiembre de 2016

Lluvia de millones

Allen Crabbe (Portland): 18,5 
Tristan Thopnson (Cleveland): 15,3
John Leuer (Detroit): 10,0
Austin Rivers (Clippers): 11,0
Pau Gasol (Spurs): 15,5
Manu Ginobili (Spurs): 14,0
Tim Duncan (Spurs): 5,5
Mike Conley (Memphis): 26,5
Chandler Parsons (Memphis): 22,1
Dirk Nowitki (Mavs): 25,0
Bismack Biyombo (Magic): 17,0
Evan Fournier (Magic): 17,0
Miles Plumlee (Bucks): 12,4
Ian Mahinmi (Wizards): 16,0
Hassan Witheside (Miami): 22,1
Derrick Rose (Knicks): 21,3
Nico Batum (Hornets): 20,9
Dwight Howard (Hawks): 23,5
Dwayne Wade (Bulls): 23,2
Rajon Rondo (Bulls): 14,0
Robin Lopez (Buls): 13,2
Al Horford (Celtics): 26,5
Timofey Mozgov (Lakers): 16,0
Jose Calderón (Lakers): 7,7
Ryan Anderson (Rockets): 18,7
Ricky Rubio (Minessotta): 13,4
Kevin Garnett (Minesotta): 8,0

Una lista interesante, compuesta principalmente por jugadores de medio pelo que ni siquiera han sido All-Stars, y veteranos venidos a menos que ya han visto pasar sus días de gloria. La cifra a la derecha corresponde a su salario de este año, en millones de dólares. 

¿Casi 30 millones y quieres que no me ría?

Llama la atención que Tim Duncan, ya retirado, se embolse este año más de cinco quilos. O que otro que está casi retirado como Garnett, se lleve ocho. O las bromas de Mozgov, Conley, Biyombo o Witheside. Comprensibles desde el punto de vista sentimental los casos de Ginobili o Nowitzki. Para hacérselo mirar en cualquier caso, aunque haya caído una lluvia de millones por los derechos televisivos. Y eso cuando hay otros jugadores mucho más válidos que se llevan una cantidad muchísimo menor que estos individuos...

Así se van los jugadores europeos para allá. No jugarán, pero se lo llevarán tieso.



11 de septiembre de 2015

Un viacrucis de primera fase

Nos encontramos en vísperas de los octavos de final del Eurobasket. Tras el experimento de las cuatro sedes, a partir de ahora todo va a suceder en Francia. 

No ha habido grandes sorpresas. Los equipos que estaban en las quinielas para quedarse fuera, lo han hecho. Los equipos que se suponía iban a clasificarse, también. A lo sumo, algunos resultados han sido sorprendentes. Quizá que Rusia quedara fuera del grupo A, también, aunque viendo la banda que son, no se puede decir que no fuera algo esperado. 

La cobertura televisiva del Eurobasket la están haciendo Cuatro (los partidos de España) y Energy (el resto del grupo). No se ha visto nada del grupo C ni del grupo D, y un par o tres partidos del grupo A, así que poco se puede contar aparte de que Grecia, Francia y Serbia son las únicas selecciones que no conocen la derrota. 

Al contrario, solo Islandia no ha ganado ningun partido. Pero, amigos, pueden irse contentos y orgullosos a su helada isla porque en el "grupo de la muerte" han dado la cara como el que más y han puesto en aprietos a todos sus rivales: -6 con Alemania, -7 con Italia llegando con opciones de victoria a los últimos dos minutos, derrota en la prórroga con Turquía, más o menos igualados al descanso con España y Serbia... 

Holanda también ha dado la cara. Tras ganar a Georgia en el primer partido (+1) perdió los siguientes cuantro, pero -7 con Macedonia (de ganar se hubieran clasificado), -7 con Eslovenia, -6 con Croacia y -3 con Grecia.

Igual de triste ha sido la despedida del gran Nowitzki. Alemania solo pudo ganar con apuros a Islandia, pero estuvo a punto de ganar a Serbia (canasta postrera de Bjelica para ganar), remontó 20 puntos de desventaja en el primer cuarto ante Turquía para perder por 5 puntos, perdió en la prórroga con Italia y estuvo a un tiro libre de amargar la primera fase a España. Llama la atención el pobre juego y minutaje de Dirk y que todo se fiara a Schröder, un base tan talentoso como alocado en ocasiones. 

La despedida del más grande


¿España? Ciclotímica. Pasando de lo más negro a lo más luminoso. 

El partido contra Serbia se gestó en un desastroso tercer cuarto, un mal partido en general de Mirotic y Gasol y los triplazos de Bjelica y Bogdanovic desde Belgrado evitaron la remontada final.

Otro desastroso tercer cuarto contra Italia, además del partidazo de Bellinelli, Gallinari, Bagnani y Gentile, eclipsaron a un imperial Pau. En ese partido, Italia anotó más de cien puntos por primera vez en diez años y España recibió más de cien puntos de un equipo que no fuera EEUU por primera vez desde 1992. Fue un ataque de 98 puntos, pero la defensa simplemente no existió.

Sylvester Stallone acaba con la resistencia española


El partido contra Islandia, aunque se ganó con comodidad (+28) no despejó dudas tras llegarse igualado al descanso. En esta ocasión, el tercer cuarto fue el nuestro.

Al final, todo o nada ante Alemania. +13 a falta de siete minutos y acabamos pidiendo la hora. 

La conclusión es que no llegamos en el mejor momento, a pesar de la segunda posición que nos deriva a jugárnosla contra Grecia en cuartos y Francia en semis si ganamos a Polonia mañana y todo transcurre con normalidad. Un excesivo minutaje de Pau, una rotación cada vez más reducida por voluntad técnica (Claver, Aguilar, Vives y casi Hernangómez no cuentan para Scariolo) o física (molestias de Rudy), un juego exterior que no acaba de carburar, una defensa que en ocasiones ha sido de broma... demasiadas sombras para ser optimista en el Eurobasket de los últimos años. 

Veremos cómo se desarrolla el asunto estos días...

12 de noviembre de 2014

De glorias y miserias

Hoy se han dado dos efemérides la mar de contradictorias.

Por un lado, Dirk Nowitzki se convierte en el máximo anotador internacional, superando a Hakeem Olajuwon (que curiosamente jugó unos JJOO con los USAboys), y en el noveno en el ranking histórico global de la NBA. 

Dirk entra así, si no lo hizo antes, en el Olimpo. Seguro Hall of Famer cuando se retire, su número colgará sin duda del techo del pabellón de Dallas, único MVP europeo de la NBA, All-Star infinidad de veces, en el mejor quinteto casi cada año, un anillo de campeón (destrozando a los Heat de LeBron) y un subcampeonato. Y esto solo en la NBA.

En el baloncesto FIBA se disputa con Pau Gasol la posición de jugador NBA más determinante a este lado del charco: cuarto puesto en el Eurobasket de 2001; bronce en el Mundobasket de 2002; plata en el Eurobasket 2005; disputó JJOO... y todo ello con la Mannschaft de la Bundesrepublik Deutschlands, o sea, Alemania. Que no es precisamente una potencia, pero que con su sola presencia se convertía en aspirante a todo. 

Verle jugar es una delicia. Un tío de 2,13 metros que mete tiros de larga distancia como si fueran bandejas, que juega fuera-adentro como un escolta, que se echa el equipo a la espalda... 

Hay quien dice que es el mejor jugador europeo de siempre. Puede ser. Hay unos cuantos que pueden quizá discutirle el trono. Lo que sí es cierto es que pasará mucho tiempo antes de que otro talento nacido en nuestro continente pueda hacer siquiera algo parecido. 


¡Robin Hood!


Como contrapunto, tenemos que Kobe Bryant se ha convertido en el jugador con más tiros fallados de la historia de la NBA. Para celebrarlo se marcó un 9 de 26. Este año no llega siquiera al 40% en tiro. Pero, eso sí, se lleva para la saca casi 25 quilos de dólares (y otros tantos el año que viene).


A ver si moviendo la canasta un poco más para la derecha...
No, para la vuestra no, para la mía... ahí, donde los millones...