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2 de septiembre de 2018

Hasta siempre, narigón

Han sido dieciséis temporadas del narigón en la NBA. Manu Ginóbili, probablemente el mejor jugador argentino de la historia, ha decidido colgar las botas antes de comenzar la temporada en la que cumpliría 41 años. 

Campeón de la Euroliga hace ya muchos años con la Virtus de Bolonia (¿a dónde ha ido a parar este equipo histórico), fue elegido por San Antonio Spurs en la segunda ronda del draft en 1999. Otro robo de los tejanos, que llevan ya más de dos décadas sorprendiendo y reinventándose. 

Posterizando a "la barba"

Después, en 2004 y cuando ya jugaba en la NBA, ganaría con Argentina los JJOO de Atenas, además de vence a los USA Boys en semifinales (en aquellos juegos en los que España debería haber llegado, al menos a semis). 

Si añadimos los cuatro títulos NBA, se convierte en el segundo jugador de la Historia del Baloncesto en conseguir esta triple corona, solo después de Bill Bradley (que lo hizo con la Simac de Milán y los Knicks de Nueva York). 

Al otro lado del charco le contamplan 16 temporadas, más de mil partidos, más de catorce mil puntos, cuatro mil asistencias y casi cuatro mil rebotes. Y todo ello jugando apenas veinticinco minutos por partido (solo en 2010-11 promedia más de treinta). Además, con Parker y Duncan, forma el trío más ganador de la Historia de la NBA (701 victorias), por encima de Bird-McHale-Parish (540)

El maestro del euro-step, jugador comprometido, tanto en ataque como en defensa, ha dejado multitud de momentos estelares. Pero sobre todo será recordado por el corazón que ponía en cada jugada y en la lucha por cada balón. Un jugador de aquellos que siempre quieres en tu equipo, que da el máximo en los minutos que le toquen en suerte y que no tendrá problemas en ser un sexto hombre en lugar de salir en el quinteto titular. 

Recogiendo los bártulos


Será recordado por muchos, aunque en el baloncesto FIBA se haya prodigado más bien poco en los últimos años y sea más desconocido. O, más bien, menos reconocido. Aunque está a la altura de Gasol, Nowitki o Parker como uno de los protagonistas estelares de nuestro deporte en estos comienzos del siglo XXI.

Un jugador de los que ya no quedan.

23 de abril de 2017

20.000 + 10.000 + 3.500 + 1.500 =

Esas cifras ponen en perspectiva la carrera global de Pau Gasol en la NBA, desde que llegara en 2001 como tercera elección del draft hasta hoy, con dos anillos con los Lakers, varias apariciones en All-Stars, varias elecciones en los mejores quintetos e innumerables logros con la Selección Española. 

Solo cuatro jugadores han conseguido cifras similares en sus carreras: Kareem Abdul-Jabbar, Tim Duncan, Kevin Garnett y el nuestro, Pau Gasol. Quizá esto, además de dar mucho vértigo, termine de aclarar un poco las cosas.

Porque Pau Gasol es una figura de nivel mundial, un grande entre los grandes por méritos propios y uno de los mejores jugadores FIBA de todos los tiempos. Quizá, junto a Nowitzki y Parker, de los más determinantes de la Historia del baloncesto FIBA. 

Un tío de 2,15 que puede jugar de lo que quiera, que firma estadísticas de machacona regularidad año tras año y que, casi cada verano, aumenta su leyenda con otra actuación de lujo con la Selección. 

Un tío solidario, con formación en música, medicina y un discurso lejano del deportista tipo. Un ejemplo y un orgullo para todos. 

Un tío del que nos empezaremos a dar cuenta de su importancia cuando se retire. Una retirada que está, tristemente, cada vez más cerca. Y cuando ese día llegue, dejará huérfanos a millones de aficionados y, sobre todo, a nuestra Selección. Porque no se vislumbra en el horizonte una figura que pueda cubrir su baja. No entre los jugadores que tenemos en activo. Y no entre los que están  por venir. 

El baloncesto español ha alcanzado su cima en este muchacho de Sant Boi. 

¡Hasta luego Lucaaas!

11 de abril de 2015

50 x 16 = SPURS

Estos tipos lo han vuelto a hacer. Otra vez.

Desde la temporada 99-00, la que Phil Jackson denominaría la posterior al títuo del asterisco, los San Antonio Spurs han ganado cincuenta partidos (o más) en la temporada regular. La racha es ya de dieciséis temporadas consecutivas, que serían dieciocho de no haber sido por el cierre patronal de la temporada 98-99 (la de su primer título) en la que consiguieron solo 37 (que, llevadas al cómputo de una temporada normal, serían alrededor de sesenta).




Bestial.

Tan bestial es la cosa, que incluso en la segunda temporada de cierre patronal, la 2011-12 en al que solo se jugaron 66 partidos, ganaron cincuenta. 

Dieciséis temporadas consecutivas. Más de 800 victorias, que se dice pronto. 

Hace poco Toni Parker se convirtió en el jugador con más victorias en sus primeros 1.000 partidos de la NBA. Hace un poco más, el trío Duncan - Parker - Ginóbili, se convirtió en el trío con más victorias superando a los orgullosos verdes Bird - Parish - McHale. 

Para ponerlo en perspectiva, Tim Duncan atesora más temporadas de al menos cincuenta victorias que veintiséis equipos de la NBA. 

Y, si queremos ponerlo en gráficas, no hay más que echar un vistazo a la de abajo: los Spurs tienen el mejor porcentaje de victorias, con diferencia, de toda la NBA desde la temporada 96-97. 



Un equipo que ha ido evolucionando, desde la defensa como razón de ser a jugar un juego preciosista y colectivo que ahora otros equipos quieren imitar. 

Ya he hecho pública mi sangre céltica que permanece inalterable pase lo que pase, pero eso no quita para que reconozca que los San Antonio Spurs son un modelo a seguir y que, cuando su gran trío se retire, habrá que guardarles un lugar en la Historia del Baloncesto. Así, con mayúsculas

Bueno, y ahora a casa a jugar unas partiditas al NBA 2K15

22 de junio de 2014

Justicia final

Fin de temporada en la NBA y victoria, esta vez sí, de los San Antonio Spurs. Bastante más fácil de lo previsto, todo sea dicho. 

Y es que el resultado final (4-1) no es más que el reflejo de la abrumadora superioridad demostrada por los tejanos durante toda la serie y gran parte de la temporada (recordad que venían con un registro de 62-20 al final de la temporada regular). 

El enfrentamiento de dos ideologías totalmente contrapuestas. Por un lado, un equipo de un mercado pequeño, construido en torno a uno de los mejores cuatros de todos los tiempos (si no el mejor), a base de jugadores de equipo, de una labor de buceo del talento en el draft (solo Timmy fue elegido en la lotería), solidario en ataque y en defensa, con nueve jugadores internacionales, con el banquillo mmás productivo, y con un entrenador que lleva toda la vida en el equipo. Además de ser uno de los equipos más baratos de la Liga.

Por otro lado, un equipo construido a base de talonario, alrededor de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos (si no el mejor), con otros dos superjugadores (bueno, cada vez menos..., sobre todo Wade), con un grupo de jugadores y veteranos de relleno fuera de su Big Three, el peor equipo de la Liga en el rebote, uno de los equipos más caros y con un entrenador joven que ha tenido la suerte de llevar a estos tres fenómenos en la plenitud fisica de Lebron James.

Lo sé, no puedo disimular mi simpatía por los Spurs, pero es que se merecieron este título desde aquel triplazo del traidor Ray Allen en el sexto partido de las series finales. El baloncesto quiso darles otra oportunidad y esta vez no han necesitado más.

Por el lado de Miami, se abren muchas interrogantes. Bosh nunca ha demostrado el caché que se suponía en Toronto y siempre ha sido "el tercero" en discordia. Pero llama la atención el bajón físico y de juego de Wade, que ha dejado muy solo a Lebron James y ha dejado claro que un solo jugador, por muy bueno que sea, no gana campeonatos. Es curioso lo de Wade, sí, más teniendo enfrente a un "anciano" como Ginóbili, que ha dado una lección de baloncesto con 37 tacos, y a un tipo con sobrepeso como Diaw, pero que juega como los ángeles.

Los San Antonio Spurs se convierten en un equipo de leyenda. Cinco títulos en seis finales en quince años. 




23 de mayo de 2014

Si hubiera justicia en el mundo (II)...

... Tim Duncan y los San Antonio Spurs deberían ganar un anillo de campeones más, antes de la retirada del que probablemente sea el mejor PF de la Historia.

Desde que San Antonio drafteó al joven Timmy, no ha habido temporada en que el equipo no se clasificara para los play-offs, y en solo una ocasión no llegaron a las cincuenta victorias (precisamente en el curso 98-99, la del cierre patronal, la de la temporada regular de 50 partidos). 

El trío Duncan-Parker-Ginóbili es el que más triunfos en postemporada tiene. 

El trío Duncan-Parker-Ginóbili es el segundo con más triunfos en temporada regular tiene, por detrás de Bird-McHale-Parish. Presumiblemente, con solo permanecer juntos un año más, los superarán.

Los Celtics de los años ´50 y ´60 fueron los pioneros del juego en equipo, la búsqueda del compañero mejor situado, el esfuerzo en defensa y la voluntad de los campeones. Esa filosofía ha marcado hasta entonces a la franquicia de Boston. Como ejemplo, ningún jugador celtic ha sido máximo anotador de la liga.

No hacen falta florituras. No hay lugar para las malas actitudes. Solo baloncesto, fácil, sobrio y efectivo.

Así son también los San Antonio Spurs de la era Duncan.