5 de diciembre de 2015

Se va el caimán...

Ya es oficial.

Kobe Bryant se retira del baloncesto activo al finalizar esta temporada. Serán veinte años con la elástica púrpura y oro de Los Ángeles Lakers, el segundo equipo de la NBA en número de campeonatos y el que más finales ha jugado (treinta y una, con un balance de 16-15). 

Los números son apabullantes. A día de hoy:

  • 1.296 partidos jugados
  • 47.280 minutos (36,5 por partido)
  • 32.748 puntos (25,3 por partido)
  • 25.376 tiros intentados (19,6 por partido)
  • 6.863 rebotes
  • 6.176 asistencias
  • ...
Números apabullantes. Espeluznantes. Y eso que ha jugado solo 41 partidos en las dos temporadas anteriores a la actual. No se puede poner en duda que estamos hablando de un jugador superlativo, al que se ha comparado continuamente con Michael Jordan. 

Él mismo ha perseguido esta comparación, adoptando muchos de los tics del mito. Podríamos decir que ha perseguido a un fantasma y, que su afán por alcanzarlo, ha prolongado su carrera más de lo deseable. 

Jugador con un ego que no cabe en el estado de California, provocó la destrucción del equipo ganadro de tres anillos a finales del siglo XX y principios del XXI, gran dominador de la competición junto a los Spurs. Todo porque no soportaba ser segundo espada del Perro Grande, Shaq. Una pena, porque estas decisiones le privaron, sin duda, al menos igualar a Jordan en número de anillos.

Luego dejó momentos para la posteridad, como los 81 puntos anotados a Toronto o los más de 35 puntos por partido de esa temporada 2005-2006 (tope de 27,2 tiros intentados por partido) y le dio tiempo de ganar dos anillos más con nuestro Pau. 

Yo quería irme, pero no me han dejado
Digo que debió irse antes. La temporada 12-13 sufrió una grave lesión en el tendón de aquiles que dinamitó las esperanzas Lakers en los playoffs y le hizo perderse casi toda la temporada siguiente (jugó seis testimoniales partidos). Desde entonces no ha sido el mismo, lo que se aprecia fundamentalmente en el número de tiros libres intentados por partido y, sobre todo, el porcentaje de tiro. 

Kobe Bryant no ha sido nunca un tirador eficiente, sino un tirador de volumen. Ha tirado muchos tiros, por lo que ha metido también un carro de ellos, pero sus porcentajes no han sido nunca para tirar cohetes. Esta temporada 15-16 ha llegado al extremo: está tirando 18,1 veces por partido con un 30,4% de acierto. No podemos decir que se corta un pelo, la verdad.

La extensión de su carrera solo ha sido beneficiosa para su bolsillo, privando a los Lakers de un necesario espacio salarial para su reconstrucción. En el horizonte se atisba una nueva primavera sin playoffs y unos años venideros de duro trabajo. 

Así es Kobe: primero piensa en él, luego en él y, al final, también en él. 





2 de noviembre de 2015

Una vida con la Selección - Eurobasket ´99

El Mundobasket de Grecia de 1998 había servido para forjar el carácter del Combinado Nacional, el llamado espíritu de Atenas, consistente en una aguerrida defensa, no dar un balón por perdido y encomendarse en ataque al talento de Alberto Herreros (a la postre, máximo anotador de la cita mundialista). 

Al año siguiente, 1999, se celebraba el Eurobasket en Francia y España se encomendó a ese mismo espíritu de Atenas. Como veremos, los altibajos emocionales fueron de consideración. 

El formato del camponato consistía en dieciséis selecciones participantes, divididas en cuatro grupos de cuatro equipos de los cuales los tres primeros se clasificaban para la siguiente fase. Los dos grupos de seis selecciones resultantes eliminaban a dos equipos cada uno para dar comienzo a la fase de cruces.

El grupo A (Yugoslavia, Francia, Israel y Macedonia) no dio sorpresa alguna. Los plavi no dieron opción a los locales y los israelitas vencieron en el choque decisivo a una luchadora Macedonia que mereció una mejor suerte. 

El grupo C fue muy igualado. Quitando a la eliminada Bosnia, el resto de selecciones empataron con un balance de 2-1 y el basket average decidió el orden final (Turquía, Italia, Croacia). 

Lo mismo ocurrió en el grupo D, que dejó fuera a ¡Grecia! y clasificó a checos, alemanes (ya con Nowitzki) y lituanos.

España quedó encuadrada en el grupo B con eslovenos, húngaros y rusos. En principio la clasificación era fácil, pues solo había que ganar a los magiares. A partir de ahí, ganar algún partido más que llevarse al grupo de clasificación. 

Los Reyes, familia de gladiadores

Rusia marcaba claramente intenciones desde el inicio (+21 frente a Eslovenia) mientras que España tuvo que remontar un -9 al descanso anotando un total de 57 puntos en la segunda parte (25 de Herreros, 17 de De Miguel y 14 de De la fuente; 14 rebotes de Alfonso Reyes). Era una premonición de lo que iba a pasar a partir de entonces. En la segunda jornada los eslovenos no dieron opción. Los 29 puntos de Herreros fueron inútiles ante los 27 de un joven Smodis que fue una pesadilla durante todo el partido. Al final, 85-75 para los eslovenos. Las cosas se ponían de color gris, pero el equipo rebotó y venció a los rusos por 72-69 (Herreros, 20 puntos, fue el único que superó la decena en nuestra Selección). Esa victoria, junto a la de los rusos ante los eslovenos en la primera jornada, otorgó a los nuestros la segunda plaza del grupo. 

Los grupos  C y D se unieron para formar el grupo F. Allí saltó la sorpresa: el potente equipo croata quedó eliminado al perder con Lituania (-16) y Alemania (-17), siendo capaces de vencer solo al otro equipo eliminado (+22 a los checos). La victoria germana otorgó el cuarto puesto, el tercero fue para los turcos, el segundo para los italianos y el primero para Lituania, que calentaba motores (+16 ante los croatas, +26 a los turcos y +12 ante los transalpinos). 

España inauguró la segunda fase ante Francia con una dolorosa derrota (57-74) en una segunda parte para olvidar. Herreros anotó solo 6 puntos y Dueñas (15+8) y Angulo (10) fueron los únicos que dieron la cara en un equipo totalmente desarbolado. 

La segunda jornada no fue mucho mejor. Como se esperaba, Yugoslavia pasó por encima de los nuestros (63-77) que de nuevo se venían abajo en la segunda parte. La cosa quedaba asi pendiente de una tercera jornada en la que dependíamos de otros resultados. La historia es bien conocida por parte de todos los aficionados al baloncesto: España hizo su parte al vencer a Israel (88-74, con cinco jugadores entre los 12 y los 19 puntos), pero hacía falta una victoria de Francia, ya clasificada, ante los eslovenos. Al descanso Francia perdía 28-38 y todo parecía indicar que nos íbamos para casa. Los jugadores ya estaban haciendo las maletas y el fracaso ondeaba en todos los ánimos, pero los franceses dieron una lección de deportividad y remontaron el partido. Para ellos fue el segundo puesto y para nosotros el cuarto. Los plavi fueron primeros y los rusos, terceros.

Nos habíamos clasificado, pero el regalo era jugarse el cruce de cuartos de final ante Lituania. Vamos, que las cosas parecían bastante finiquitadas aunque se tuviera la oportunidad de llegar hasta el quinto lugar. Pero el baloncesto es un juego de sorpresas: un inconmensurable Herreros (28) y la sublime defensa de Iñaki De Miguel ante Sabonis (3 puntos, 3 rebotes, 5 faltas en 16 minutos) cambió totalmente el panorama. El último tiro de Jasikevicius, a la desesperada, no encontró la red. España se clasificaba para las semifinales de un Eurobasket en el que estuvo a punto de irse dos días atrás. El rival, Francia, que había sufrido para vencer a Turquía (66-63).

La otra semifinal enfrentó a transalpinos y plavi. Los primeros dieron la gran sorpresa del campeonato (71-62, 37-23 al descanso) en un partido muy gris del juego interior yugoslavo (Divac, Tarlac, Tomasevic...). Y España, lejos de mostrarse agradecida, eliminó a Francia apoyada en un tremendo partido de Herreros (29 puntos en 40 minutos), De Miguel (14), Reyes (10 + 9) y Dueñas (8 rebotes). El techo sería la misma final, a la que el equipo llegó desfondado y en la que no pudo hacer frente a un equipo italiano de gran calidad.  

Lisboa, un inicio dorado


La plata final supo a oro, visto cómo habían pintado las cosas apenas unos días antes. Además, la clasificacion para los JJOO de Sidney 2000 volvían a reconciliar a la afición con el baloncesto tras el desastre de Barcelona y la no clasificación para Atlanta. Además, pocos días después, unos chavales imberbes y con mucho acné se proclamarían campeones del mundo de su categoría en Lisboa.  Esos JJOO de Sidney serían un paréntesis antes de su irrupción en la Selección Absoluta y los tres lustros dorados que ahora vivimos. Pero esa es otra historia.




12 de octubre de 2015

Al final no fue difícil

Terminó el Eurobasket de la mejor forma posible: tercer oro para nuestro Equipo Nacional. Un oro ganado frente a Lituania, un país que vive por y para el baloncesto, en un partido bastante más sencillo de lo esperado (80 - 63 al final). Un partido plácido, para variar. Un partido para disfrutar.

Como no podía ser de otra forma, Gasol fue elegido mejor jugador del campeonato (segunda selección desde la de 2009) e integrante del mejor quinteto en el que le acompañaron Sergio Rodríguez (¿?), Nando de Colo, Jonas Maciulis y Jonas Valanciunas.


¡Tricampeones!


Pau Gasol (25,6 puntos y 8,8 rebotes en 30 minutos): todo está dicho ya. Gasólico, más que homérico. Un ejemplo de pundonor y una exhibición como hacía mucho que no se veía en el baloncesto FIBA. El mejor de España con diferencia y el mejor del campeonato. Cuando se retire nos daremos cuenta de la verdadera dimensión del personaje y el jugador. Matricula de honor.

Rudy Fernández (6,3 puntos y 3,9 rebotes en 23,4 minutos): estaba llamado a ser uno de los líderes, pero su espalda le ha dado demasiados problemas. Aún así, estando muy desacertado en ataque, no se escondió y en defensa siguió dando muestras de solvencia. Aprobado.

Sergio Rodríguez (9,9 puntos y 4,3 asistencias en 24,9 minutos): desapercibido hasta bien entrado el campeonato, dejó grandes momentos frente a Alemania y Francia. Abusó del bote, aunque el equipo mejoraba mucho cuando estaba en cancha. Aprobado.

Willy Hernangómez (3,7 puntos y 1,3 rebotes en 5,7 minutos): uno de los damnificados por el mal comienzo del equipo, dejó de contar para Scariolo. Una pena, porque podía haber dado más minutos de rotación que hubieran venido bien. Debe servirle de experiencia porque dentro de nada la zona de España será suya. Sin calificar.

Pau Ribas (6 puntos y 2,2 asistencias en 24,3 minutos): una gran sorpresa, por fiabilidad y carácter, aunque acabó diluyéndose un tanto mientras Scariolo recurría al núcleo duro del Real Madrid. El mejor en la larga distancia en un equipo negado. Notable.

Felipe Reyes (7,2 puntos y 3,9 rebotes en 18,9 minutos): el de siempre. Pundonor en ataque y en defensa, apadrinando cada rebote que pasaba cerca de él. Inmenso en el partido contra Grecia, ayudó a mantener al equipo en los momentos más difíciles. Parece mentira que tenga treinta y cinco años, pero cada año es mejor. Notable.

Victor Claver (3,9 puntos y 4,9 rebotes en 13,7 minutos por partido): parecía que iba a ser su año y parecía que otra vez iba a desaprovecharlo. Claver fue otro desde el partido con Grecia hasta la final del campeonato. Una defensa tremenda sobre los treses rivales, un poderío en el rebote que afianzó al equipo en los momentos difíciles ante Grecia. Facultades no le faltan para ser el nuevo Carlos Jiménez. Sale reforzado. Bien.

Fernando San Emeterio (3,6 puntos y 1,3 rebotes en 16,1 minutos): de un seguro para Scariolo a prácticamente desaparecer de la rotación cuando las cosas se pusieron calientes. Ofreció demasiado poco. Suspenso. 

Sergio Llull (9,4 puntos y 4,4 asistencias en 28,8 minutos): uno de los pesos pesados para Scariolo, su campeonato, especialmente en el tiro, no ha sido para tirar cohetes. Muestras de carácter y defensa, saben a poco para lo que se presupone. Aprobado.

Pablo Aguilar (0 puntos y 0,3 rebotes en 2,7 minutos): inédito. Sin calificar.

Nikola Mirotic (12,7 puntos y 4,9 rebotes en 24,6 minutos): se esperaba más de Nikola, aún siendo el segundo anotador y reboteador del equipo. A su favor que ayudó en tareas más sacrificadas como la defensa o el rebote aunque los tiros no entraran. Desquiciado ante Francia, su peor partido del campeonato. Debe ir a más y se ha ganado un puesto en los JJOO. Aprobado.

Guillem Vives (0 puntos y 0,6 asistencias en 5 minutos): tercer base y lo sabía. No perjudicó al equipo en los minutos que salió. Su juventud, su mejor activo. Sin calificar.

Sergio Scariolo: supo sobreponerse a los malos momentos y cambiar (aparentemente) el planteamiento del equipo sobre la marcha, reduciendo la rotación y aumentando los minutos de los hombres clave, apoyándose en los pesos pesados y dando minutos a quienes mejor se encontraran de la segunda unidad. El equipo mejoró según avanzaba el campeonato, sobreponiéndose a las sucesivas batallas y llegando a la final en su mejor momento. La preparación de los partidos fue intachable, demostrando que es un táctico de primera. Sin duda, su medalla más difícil, por los mimbres con los que contaba. Impensable un éxito así con Orenga en el banquillo. Notable.


18 de septiembre de 2015

Homérico no... ¡gasólico!

Escribo estas líneas después de reposar la gran victoria de ayer ante Francia en las semifinales del Eurobasket y, sobre todo y ante todo, antes de siquiera conocer el que será nuestro rival en la final del próximo domingo. 

Escribo con la tranquilidad de saber que, ahora sí, ya tenemos billete para los JJOO de Río en 2016. La tranquilidad de saber que la mejor generación de baloncestistas de nuestra Historia podrá despedirse como se merece, entre los focos del escenario, y no haciendo mutis por el foro. 

Escribo también desde la sorpresa, porque nunca hubiera apostado por nuestra Selección si tuviera que basarme en lo visto en la fase de grupos, en la que quién sabe si estuvimos a punto de volvernos para casa si el último tiro libre de Schröder hubiera besado la red en lugar de estrellarse en el aro. 

Una sensación olvidada desde 2001, hace ya quince largos años, pero que fue habitual en los negros años noventa en la que vi deambular sin pena ni gloria, año tras año, a una cada vez más acomplejada Selección de Baloncesto. 

Esa sensación se alargó hasta el inicio del último cuarto del partido de octavos de final contra Polonia. Se mascaba la tragedia cuando el Equipo, liderado por Pau Gasol, metamorfoseó y con su líder en el banquillo dio una lección de carácter y se puso por delante en el marcador a la espera de que nuestro Pau diese la puntilla con seis triples en siete intentos. 

No diga homérico... ¡gasólico!

Una lección de carácter que se alargó los cuarenta minutos del choque de cuartos ante Grecia del monstruo Antetokoumpo (diecisiete rebotes el angelito), un partido que de haberse jugado una semana antes nos hubiera mandado para casa sin discusión. Pero España supo mantener el tipo, sobreponerse, jugar de una forma solidaria y machacar al contrario con un estilete, Pau Gasol, que alargaba su leyenda. Pero lo mejor estaba por llegar.

¡Hemos venido a Francia a ganarles aquí!

El grito, la arenga del líder. Demasiado optimista parecía, pero ya nada era imposible. A pesar de veintisiete mil enfervorecidos aficionados franceses que convirtieron el estadio de fútbol reconvertido en pabellón en una olla a presión. A pesar de Vincent Collet, que el año pasado nos dio una lección de cómo se prepara un partido. A pesar de la mejor selección de Francia de los últimos años. A pesar del arbitraje (sí, el arbitraje, que ayer fue de chiste). A pesar de nosotros mismos. A pesar de que Mirotic se fue del partido a causa de ese mismo arbitraje. A pesar de encontrarnos varias veces diez o doce puntos por debajo en el marcador. 

El equipo no se descompuso. Mantuvo el ritmo en ataque y se ató los machos en defensa. Una defensa colectiva, sacrificada, en la que veteranos como Rudy o Felipe daban una lección a sus pares. Por fin, como ante Grecia, Victor Claver se reivindicó, también desde la defensa. 

Y Sergio Scariolo, tan criticado a veces, volvió a dar muestras de que sabe preparar los partidos. Nadie duda de que este equipo, con Orenga en el banco, hubiera perdido tanto con Grecia como con Francia. Nuestra Selección ha llegado a este Eurobasket con bajas notorias, pero Scariolo ha sido un plus que ha paliado esas bajas con un trabajo táctico de categoría, a la altura de los grandes. Se le critica, pero acaba de ganar su cuarta medalla en cinco campeonatos. Solo aquel triple de nueve metros de Teodosic se clavó como un puñal en el corazón en los cuartos de final del Mundobasket de 2010. Scariolo ha vuelto a demostrar que sus grupos crecen y evolucionan durante los campeonatos, y lo ha hecho con el grupo más limitado de los que ha podido disfrutar. Ha tomado decisiones dolorosas, pero también ha premiado a los que han respondido (Claver, Ribas). Ayer, una rotación de ocho hombres (el que menos jugó lo hizo durante más de quince minutos) venció a otra de nueve (en la que los dos jugadores menos utilizados por Collet saltaron a la cancha durante solo seis minutos). A ver si es que esto de las rotaciones hay que hacerlas según se desarrolle el partido y no cuando toca. Hasta se ha dado cuenta de que si no exprimía a Pau, este viaje se iba a hacer muy corto.

Pero por encima de todos, la sombra de Pau Gasol. Lo de ayer no tiene nombre. Treinta y seis minutos, cuarenta puntos, once rebotes, cinco tapones, cincuenta y dos puntos de valoración... Él decidió que este partido lo íbamos a ganar. Este partido lo ganó él. España no habría llegado tan lejos sin Gasol, una vez más un ejemplo de compromiso, jugando muchos más minutos de los esperados, jugando tocado, sufriendo... El más grande de nuestra Historia, el más grande que habrá. No nos engañemos. Hemos tenido que esperar sesenta años para tener un Gasol. Pasará mucho tiempo hasta que nazca otro. 

Pase lo que pase el domingo, a pesar de todo el sufrimiento acumulado, esta medalla sabe mejor que otras. Porque la hemos ganado desde la humildad, con todo en contra, en el filo de la navaja, sabiendo que un solo tropiezo nos llevaba al abismo. 

No hay palabras...

Por todo esto, GRACIAS.

11 de septiembre de 2015

Un viacrucis de primera fase

Nos encontramos en vísperas de los octavos de final del Eurobasket. Tras el experimento de las cuatro sedes, a partir de ahora todo va a suceder en Francia. 

No ha habido grandes sorpresas. Los equipos que estaban en las quinielas para quedarse fuera, lo han hecho. Los equipos que se suponía iban a clasificarse, también. A lo sumo, algunos resultados han sido sorprendentes. Quizá que Rusia quedara fuera del grupo A, también, aunque viendo la banda que son, no se puede decir que no fuera algo esperado. 

La cobertura televisiva del Eurobasket la están haciendo Cuatro (los partidos de España) y Energy (el resto del grupo). No se ha visto nada del grupo C ni del grupo D, y un par o tres partidos del grupo A, así que poco se puede contar aparte de que Grecia, Francia y Serbia son las únicas selecciones que no conocen la derrota. 

Al contrario, solo Islandia no ha ganado ningun partido. Pero, amigos, pueden irse contentos y orgullosos a su helada isla porque en el "grupo de la muerte" han dado la cara como el que más y han puesto en aprietos a todos sus rivales: -6 con Alemania, -7 con Italia llegando con opciones de victoria a los últimos dos minutos, derrota en la prórroga con Turquía, más o menos igualados al descanso con España y Serbia... 

Holanda también ha dado la cara. Tras ganar a Georgia en el primer partido (+1) perdió los siguientes cuantro, pero -7 con Macedonia (de ganar se hubieran clasificado), -7 con Eslovenia, -6 con Croacia y -3 con Grecia.

Igual de triste ha sido la despedida del gran Nowitzki. Alemania solo pudo ganar con apuros a Islandia, pero estuvo a punto de ganar a Serbia (canasta postrera de Bjelica para ganar), remontó 20 puntos de desventaja en el primer cuarto ante Turquía para perder por 5 puntos, perdió en la prórroga con Italia y estuvo a un tiro libre de amargar la primera fase a España. Llama la atención el pobre juego y minutaje de Dirk y que todo se fiara a Schröder, un base tan talentoso como alocado en ocasiones. 

La despedida del más grande


¿España? Ciclotímica. Pasando de lo más negro a lo más luminoso. 

El partido contra Serbia se gestó en un desastroso tercer cuarto, un mal partido en general de Mirotic y Gasol y los triplazos de Bjelica y Bogdanovic desde Belgrado evitaron la remontada final.

Otro desastroso tercer cuarto contra Italia, además del partidazo de Bellinelli, Gallinari, Bagnani y Gentile, eclipsaron a un imperial Pau. En ese partido, Italia anotó más de cien puntos por primera vez en diez años y España recibió más de cien puntos de un equipo que no fuera EEUU por primera vez desde 1992. Fue un ataque de 98 puntos, pero la defensa simplemente no existió.

Sylvester Stallone acaba con la resistencia española


El partido contra Islandia, aunque se ganó con comodidad (+28) no despejó dudas tras llegarse igualado al descanso. En esta ocasión, el tercer cuarto fue el nuestro.

Al final, todo o nada ante Alemania. +13 a falta de siete minutos y acabamos pidiendo la hora. 

La conclusión es que no llegamos en el mejor momento, a pesar de la segunda posición que nos deriva a jugárnosla contra Grecia en cuartos y Francia en semis si ganamos a Polonia mañana y todo transcurre con normalidad. Un excesivo minutaje de Pau, una rotación cada vez más reducida por voluntad técnica (Claver, Aguilar, Vives y casi Hernangómez no cuentan para Scariolo) o física (molestias de Rudy), un juego exterior que no acaba de carburar, una defensa que en ocasiones ha sido de broma... demasiadas sombras para ser optimista en el Eurobasket de los últimos años. 

Veremos cómo se desarrolla el asunto estos días...