9 de enero de 2012

De Ricky y la NBA

Bueno, bueno....

Pues el muchachito cuasiadolescente lo está haciendo bastante bien en la NBA... Jugando bastantes minutos (casi 30 por partido), asistiendo mucho (se esperaba), reboteando bastante (también se esperaba) y anotando (esto ya se esperaba menos, además con los buenos porcentajes que ha tenido hasta el último partido). Lleva ya tres dobles-dobles y es, con diferencia, el novato que más asistencias da por partido (más de 7,5, que ya es decir). 



Cuando se compara con lo que hizo en el Barcelona o en el equipo nacional estos dos últimos años... Pero es que Ricky es el típico caso de jugador hecho para el baloncesto americano: rapidez, espectáculo, unos contra unos, defensas cuando menos laxas...; fuera del juego rígido de Europa, Rubio brilla mucho más. Me ví el Minnesota - Miami la madrugada del viernes 30 al sábado 31 de diciembre y me lo hizo pasar muy bien, la verdad, pero...

¿Quiere esto decir que todos aquellos que han criticado al muchachito cuasiadolescente, tienen ahora que envainársela? Para nada. Tenemos el ejemplo de Rajon Rondo, una megaestrella en el basket USA que se quedó fuera del Mundobaskete el año pasado por motivos personales (vamos, que le dejaron decir esto antes de darle boleto) es un caso parecido a Rubio: un jugón que no mete de fuera ni al arcoiris, un base para la NBA pero no para Europa.

Algo parecido le pasó a Tony Parker justo hasta este año 2011. Estrella en USA, fracasaba verano tras verano en el basket FIBA. ¿Por qué? Porque juega muy bien el bloqueo y continuación, entra muy bien a canasta, tiene un buen tiro de cuatr metros... pero en Europa hay muchos menos espacios y hay que meter de fuera. Y este no metía demasiado, que digamos....

Pues eso, que probablemente cada jugador tiene su sitio y el de Ricky está en Minessota. Y con gente como Kevin Love, se va a hinchar a dar asistencias. ¿Estrella? No sé, pero se va a meter unos cuantos dólares en el zurrón.

5 de enero de 2012

Me gusta este Madrid

Alguno podrá decir que soy ventajista por escribir esta entrada justo después del clásico, pero tenía pensado ponerme con ella hace ya unas cuantas semanas.

Y es que este Madrid está jugando bastante bien. En ocasiones, muy bien. Ya llevan unas cuantas victorias de mérito, han acabado primeros de su grupo en la Euroliga y han solventado bastante bien la marcha de Rudy y de Ibaka de vuelta a la NBA. 

El equipo juega alegre, sin miedo a anotar y con una defensa adecuada. Además, se han sabido mover en el mercado y han fichado al prometedor Kyle Singler, un alero todo terreno, de la univeridad de Duke con todo lo que eso significa. La presencia de un jugón como Jaycee Carroll -impresionante derroche ofensivo, partido a partido, casi como Juan Carlos Navarro -significa mucho más que el pretendido liderazgo de Sergio Llull -una escopeta de feria que corre como pollo sin cabeza y sin criterio, las más de las veces. Basta que Sergio Rodríguez está teniendo una temporada mucho más asentada para que el juego de equipo sea, en ocasiones, espectacular.

Y todo ello con Pablo Laso en el banquillo, al que muchos crucificaron tan pronto como se hizo público el fichaje. Yo mismo tenía serias dudas, considerando escaso el bagaje que traía. Pero también pensando que Joan Plaza o Xavi Pascual tenían incluso menos experiencia cuando hicieron campeones a sus respectivos equipos.

Pablo conoce el juego, ha jugado en Baskonia, Real Madrid y Selección Absoluta, además de estar algún añito en el basket USA. Es hijo de su padre, Pepe Laso, uno de los estudiosos del baloncesto con más solera de este país. Así que conocimientos se le suponen, al chaval. 

Pero es que, además, ha sido un descubrimiento gracias al micrófono durante los tiempos muertos. Da gusto escucharle, habla claro e imparte conceptos sin volver locos a los jugadores -ese "Rudy, te haces el despistado y...", que acabó en triple del susodicho. 

Me alegro, por él y por el Madrid. A ver si este año toca.

¡Qué daño hiciste, Messina!

28 de diciembre de 2011

¡Sal de ahí, Pau!

¿Qué necesidad tienes de aguantar la que está cayendo? Con lo que tú eres y lo que representas, con lo que tienen que agradecerte el Maestro Zen (menudo papelón contra Dallas el año pasado) y Kobe La Mamba (un bocas que no se puede quitar de encima el complejo Jordan). 

Sin ti, ese equipo mediocre que eran los Lakers, todavía estarían esperando a Andrew Bynum, habrían agotado los mejores momentos de Bryant y Odom y lo más que habrían conseguido habría sido una semifinal de conferencia.

Llegaste tú: una final, dos títulos y un fiasco. Que no fue culpa tuya, por cierto. Que Nowitzki habría crujido al que se hubiera puesto por delante, como así fue hasta la final. ¿Qué narices quiere esta gente?



¿Será porque eres blanco?




¿Será porque eres europeo?

 

¿Será porque no levantas la voz?





¡Que les den!

Ten un poco de amor propio y pide el traspaso, como hizo Lamar Odom ¿Vale la pena quedarse donde no te quieren? Total, los millones los llevas al bolsillo de cualquier forma y con un poco de suerte te traspasan a un contendiente de la Conferencia Este (puestos a soñar, a mis queridos Celtics; si no, a Chicago). Ya verás qué gracia cuando los crujas en los partidos directos.

Vamos, tío. Campeón de Europa Junior, campeón del mundo Junior, campeón de la ACB, campeón y MVP de la copa del Rey, campeón del mundo y MVP, campeón de Europa (x2) y MVP, subcampeón olímpico y actor principal en uno de los mejores partidos FIBA de la Historia del Baloncesto, novato del año en la NBA, cuatro veces All-Star, jugador más determinante del basket FIBA de la última década (ni Nowitzki, ni Parker, ni gaitas), segundo mejor jugador europeo en la actualidad (si admitimos que Dirk es el más grande)... ¿Ves? Me faltan líneas para escribir todo lo que llevas a la espalda. Sólo te queda jugar en el Madrid y/o en los Celtics. Sólo te falta un poco de sangre de vez en cuando, ser más killer.

Porque, al final, son los que se ganan el respeto.

Aunque deban sus triunfos a gente como tú.

13 de diciembre de 2011

¿Qué pasa con Pau?

¿Pero qué narices está pasando con Pau Gasol? Leo las noticias y no doy crédito (como los bancos), no entiendo qué narices están haciendo los Lakers.

Fuera ya del forofismo nacional y lo que Pau representa, lo cierto es que desde su llegada en 2008 los Lakers han renacido, mal que me pese. Cierto que en la pasada postemporada el amigo Nowitzki le crujió, pero es que lo hizo con todos los que se le pusieron por delante, incluidos los tres magníficos de South Florida. 

Por mucho Chris Paul o Dwight Howard, ¿dónde creen estos iluminados que van a encontrar otro 2,15 que sea capaz de crear su propio tiro, promediar casi un 20-10 y aderezarlo con cinco asistencias y dos tapones? Y eso sin ser la primera opción del equipo, ni de lejos, que muchas veces tiene que buscarse las habichuelas como buenamente puede. ¿Y si jugaran para él alguna vez? ¿Se creen estos tíos que gente así sale de debajo de las piedras? ¿Es que acaso se van a quedar con quiero-y-no-puedo Bynum?

Pero, ojito, es que han regalado a Odom por una primera ronda de los Mavs en 2012, con suerte en los puestos finales. Vale que se quitan 8 kilos de tope salarial, pero ¿para qué? Quince puntos, nueve rebotes y cuatro asistencias regalados. Y jugando solo con la mano izquierda, oigan.

Si consiguieran a Paul y Howard, más Kobe, ¿qué quedaría después? Tierra quemada, vamos. ¿Van a venir estos dos por unos centavos? ¿Sumamos los más de 20 kilitos del tito Bryant? ¿A cuánto ascenderá la tasa de lujo?

Es penoso lo que está pasando, digo yo.

Para mondarse.

10 de diciembre de 2011

¿Por qué soy un celtic?

Veintiuna finales, diecisiete banderas.

Nos odian.

 

Bill Russell, Bob Cousy, Tom Heinsohn, John Havlicek, Dave Cowens, JoJo White, Sam Jones, Satch Sanders, Don Nelson, Dennis Johnson, Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish, Paul Pierce, Kevin Garnett, Ray Allen...

Por eso.